4 jun. 2010

El último fénix - Muy muy lejano

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
Summary: Jacob fue el mejor amigo de Bella cuando Edward se fue, sin embargo, Bella elige a Edward y hace un pacto con Jacob: verse y entregarse su amor cada 13 de febrero.








6
Muy muy lejano
Quisiera llevarte lejos, tan lejos que no debiéramos explicaciones,
pero resulta absurdo, porque hay demasiados a quienes explicarles.
Y quisiera no tener por qué explicar que te amo.
(Jacob)
—Huyamos, Bells. Nadie tiene que saber por qué, sólo nosotros dos y sabremos que fue por amor.
Respiré profundo mirándola a los ojos mientras mi corazón latía a toda velocidad, mis manos sudaban mientras las suyas tomaron las mías y las apretaron firmes, diciéndome con gestos lo que su boca no era capaz de pronunciar. Y no era el momento de hablar, sólo el de mirarnos y hacer lo que hicimos. Tomados de las manos huimos.
El sonido del bip bip de mi BMW recién comprado hacia tres días fue lo más relajante que escuche en mucho tiempo, estábamos tan cerca de irnos tan lejos. Le abrí la puerta a Bella e inmediatamente corrí al asiento del conductor. Encendí el auto y aceleré tanto como pude en una milésima de segundo.
—¿A dónde vamos? —preguntó Bella soplando sus manos.
Encendí la calefacción y la miré desorbitado. No podía creer la locura que estábamos por cometer.
—¿Los Ángeles? Quiero irme lo más lejos posible, Bells. No quiero que nadie nos encuentre.
Noté que miraba el retrovisor y busqué tomar su mano.
—No mires al pasado. No vale la pena. Nada de lo que dejas te merece —traté de sonreír mientras el nudo se formaba en mi estómago —. ¿Por qué no duermes?
—¿Te importa si fumo? —preguntó soltando un largo suspiro.
—¿Fumas? —pregunté extrañado.
—Desde hace dos años —susurró apretando más mi mano sobre la palanca. Era mi costumbre manejar sujetándola como si fuese un auto sincrónico.
—Adelante—bajé su ventanilla.
Encendió el cigarrillo y me sorprendió mirarla en la oscuridad con el palillo fino y la chispa en el borde, ver cómo lo aspiraba y soltaba el humo en forma de círculos perfectos. Parecía haber fumado demasiado en este tiempo, como si fuese un hobbie. Un maldito vicio. Siempre pensé que Bella era mi vicio, algo de lo que no me podía deshacer, algo con lo que sufría síndrome de abstinencia… supongo que no siempre he sido el suyo.
Y por un momento odié la imagen de mi Bella succionando un cigarrillo como si su vida dependiera de ello, como un asmático que toma un inhalador, así Bella aspiraba aquel cigarro.
Comencé a manejar más lento y en tanto vi que se acababa la colilla desesperada, subí su ventanilla y susurré un "fue suficiente", me disgustaba el hecho de haber probado los labios llenos de nicotina de una mujer que yo no conocía, no por la nicotina, sino por la mujer que la llevaba como cianuro entre los besos. Porque esa mujer no era la Bella que yo amaba hasta que se me desgarrara el alma. Mi Bella enfrentaba los problemas, no los ahogaba en humo.
Borré las ideas de mi cabeza mientras el humo se consumía con la calefacción. La miré de nuevo y vi a mi Bella. La vi sentada junto a mí, sujetando firmemente mi mano como si ahora su vida dependiera de ello, y aquella idea me agradaba muchísimas veces más.
(Bella)
Apretaba la mano de Jacob con un nudo ahogado en mi garganta. No podía imaginarme que las cosas estuvieran pasando como lo hacían. Me moría de la vergüenza por haber fumado ante él, era un secreto que me había prometido ocultarle. No quería que me viera como una adicta, porque mi única adicción resultaba él. Y ahí estaba atada a mis adicciones, atada a todo lo que amaba y odiaba a la vez.
Amaba a Jacob Black, todas las sensaciones que provocaba en mi cuerpo y la manera en la que él me amaba; pero odiaba las formas que debíamos hallar para vernos. Odiaba el tener un nudo en la garganta estando con él y al estar separados. Asimismo odiaba el cigarrillo, deseaba deshacerme de él, pero amaba la sensación de tranquilidad que el aspirarlo provocaba de pronto en mí, como un calor que recorría mi cuerpo. Una calma que difícilmente alguna vez hallaba.
Me miré en el espejo del retrovisor y hallé a la mujer que tanto tiempo había evitado ser. La mujer que había estado siendo. La que amaba a un hombre y estaba con otro. Y ese maldito sentimiento lo tenía estando con cualquiera de los dos, con Jacob o con Edward, siempre quería estar con el otro. No quería herir a nadie, pero me hería a mí misma y a todos a mi alrededor. Había olvidado lo que era amar, hasta perder el respeto por mí misma. ¿En qué me había convertido? En la mujer reflejada en el espejo. Aquella con ojeras causadas por el cigarrillo, por no dormir bien pensando en el hombre que no me acompaña en la cama, la mujer adicta al sexo, al alcohol, a la nicotina. La mujer que ni Edward ni Jacob merecían amar. Ellos merecían mucho más.
—¿No te decepciono?
—No —dijo Jacob seguro y temí que ni siquiera hubiese reflexionado la pregunta.
—Jake… hablo en serio. ¿Soy la mujer que quieres? ¿La que huye de su matrimonio como si no implicara nada, la que acepta huir sin pensar?
Jacob manejó más despacio hasta estacionarse en el hombrillo.
—¿Quieres volver?
Negué con la cabeza y una lágrima se asomó por mi ojo derecho.
—Quiero saber… no… Quiero que entiendas que no te merezco.
—¿Es que crees que no estoy huyendo de una vida? —dijo con la voz dura, tomando la mano que secaba mis lágrimas —. Estoy huyendo de la vida, por formar una contigo. Pensé que era lo que ambos queríamos…
Y noté que mientras lo decía, él mismo se daba cuenta que no. Que esa no era la vida que queríamos.
(Jacob)
—Bella… yo… no sé.
—Yo sí —afirmó sin lágrimas en los ojos —. No te merezco, y tampoco lo hace Edward. No soy nada.
Coloqué mi mano sobre sus labios, callándola, porque comenzaba a hablar de más.
Me acerqué y decidí que sólo conocía una manera de callarla, posé mis labios en los suyos y noté como el dolor recorría cada fibra de mi ser.
—Jake…no —murmuró despegándose de mis labios y recostándose en el vidrio empañado del auto.
—Estamos rompiendo nuestro acuerdo, ¿no?
—Una vez al año, no importa lo que pase. Sólo el 13 de febrero.
—Jamás nos había tocado vernos… Fue… demasiado. Yo, te necesito, Bells.
—Podemos vivir sin el otro.
—Después de todo, tú tomaste tu decisión por eso —siseé en voz baja —. Porque sin Edward no podrías vivir.
—Y aún así lo hice. ¿Recuerdas? Fueron más de nueve meses… y tú estuviste ahí.
Suspiré hondo. La última cosa que deseaba recordar fue cómo habíamos vivido esos meses, para que ella al final lo eligiera a él igual.
—Hoy es un encuentro imposible, creo que debemos agradecer que nos vimos y regresar a nuestras vidas tal como estaban —dije con voz firme aunque tenía las lágrimas rozando mis ojos. Sólo necesitaba olvidar esos meses en los que Edward no había estado con ella, sólo necesitaba olvidar que ella bien podía vivir sin él.
—Te amo, Jake.
—Te amo, Bells. Y lo hago con locura, con tanta que de verdad sería capaz de fugarme contigo, con la condición de jamás volver.
Con esas palabras, encendí el auto, di la vuelta en U y regresé a nuestras vidas. La fiesta ya habría terminado, ya habíamos alcanzado Nueva Jersey. Lizzie no sabría nunca que me había intentado escapar con otra, pero Bella le debería una explicación a su esposo.
Mientras conducía, el dolor punzaba mi corazón, queriendo llorar. Hacía unos días había estado decidido a romper con Bella, a dejarla a un lado de mi vida y amar plenamente a Lizzie, hoy la había visto y mi cuerpo había reaccionado en contra de mis pensamientos, mis sentimientos pudieron más y la tomé de nuevo para arruinar toda la vida que en dos años había construido. Entonces me di cuenta de que era demasiado débil y que jamás me podría deshacer de Bella con tanta facilidad. Una lágrima salió de mi ojo izquierdo y agradecí que era el punto ciego de Bella, porque no quería que me viera llorar, lo único que deseaba era llegar a Nueva York y devolverla a donde pertenecía, llegar a mi casa y llorar como un perro que ha sido abandonado, porque después de todo eso era, eso y muchas cosas peores. Agradecí en silencio no haber llevado a Lizzie y deseé tener la fuerza para dejarla ser feliz mientras yo terminaba de arruinar mi vida. Terminar con Lizzie sería la mejor decisión que podría tomar, y estúpidamente, me creía más capaz de hacerlo que de no volver a ver a Bella.

Pobres los dos, amándose y sin poder hacerlo de verdad.
¿Cómo le explicará esto Bella a Edward?
Besos & un Jacob
RobinWolfe
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2 comentarios:

  1. :O!
    Diiiooos casiii llooroo, pobresiitoos, loos doos sufren muucho :(
    hahahaha ya quiierooo ver loo que le diira Bella a Edward... ODIOOO A BELLAAA perooo en realiidad no lo see, ya noose a quiien odiio :(
    Affff, poobresiitooos :(
    Amoo estee fiic, dee verdaad quee si, publiica prontoo porfavooor :)
    Besiiitooos <3

    ATT: Gelly

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  2. ooooooooooohhhhhhhhhhhhhhhh...
    pobrecito mi jakeeee..!!1 porque debe sufrir asiii...no lo entiendooo..
    bella q se las arregle con edward para explicarselo...y de verdad lamento que jake no pueda ser feliz junto con lizziee..
    seria una buena oportunidad para rehacer su vidaa..!!!
    mi vidaaaaa...su dolor parece q fuera mi dolorr..!!!

    me gusto mucho el capituloo..!!!
    besos enormes..!!!

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Robin Wolfe