19 may. 2010

Amor Humano - Capítulo 4

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Summary: Rosalie Hale se va a casar con Royce King, mientras Emmett sufre en silencio por la rubia que desconoce su existencia. Pero ¿es Royce el hombre para Rosalie? Emmett/Rose.
Disclaimer: Los personajes, así como la historia base de Rose/Royce son de Stephenie Meyer; que Emmett viva en esa época es mío (Y Emmett es mío también).




4
«Tus ojos de otoño me recuerdan que no debo dejarme caer»

(Rosalie)

Había pasado una semana en mi habitación, únicamente durmiendo y comiendo. Aquella terrible noche había pasado a ocupar mis memorias cada segundo. El momento en que los animales hicieron lo que quisieron conmigo, conformaban mi pesadilla, una que se sentía real y sabía había sido así. Y el encuentro con mi ángel de la guarda, parecía un sueño lejano, que veía entre niebla y que no estaba segura hubiese ocurrido. Suponía, que todo formaba parte del deseo que sentía de que alguien me salvara aquella noche. Pero la pesadilla pasaba a ser peor de lo que había sido en la realidad y podía sentir mi intimidad penetrada en su totalidad por un hombre rubio que me miraba con deseo. Mi vida, había perdido parte de su sentido y seguía luchando por aquel ángel, por no hacerle pensar que había perdido su tiempo salvándome.

—Rose.
Vera entró a mi habitación cargando a Henry en sus brazos. Sonrió y me cedió al niño, que instantáneamente me hizo sonreír, haciéndome pensar que mi ángel de cabello rizado y hoyuelos perfectos, tal vez, sólo tal vez, había sido real.
—¿Cómo te sientes? —preguntó Vera en tono quedo. No se sentía segura sobre si debía preguntar o no.
Se suponía que aquel debía ser el día más feliz de mi vida. Se suponía que debía estarme arreglando para mi boda soñada y no debía estar tirada en mi cama aún en pijama tratando de no mirar mi cuerpo amoreteado y marcado de diversas cicatrices. Se suponía que mi corazón debía estar sonriendo y no llorando en silencio.
Una lágrima corrió por mi rostro por primera vez desde aquella noche y por algún motivo eso, me pareció algo bueno.
­­—Estoy sanando —murmuré convencida —. Por cada lágrima que cae, significa que lo estoy haciendo. 
Vera sonrió.
—Entonces espero que tus lágrimas hagan de Nueva York un mar…
—Será una isla… la Isla de Manhattan.
Me sorprendía que tuviese un poco de sentido de humor. Nulo para todos, pero notable para mí, sentirme capaz de sonreír, de jugar con Henry o de conversar con Vera, significaba, que estaba sanando.

—Rosalie —murmuró mi madre entrando a mi habitación —. ¿No te parece que te debes alistar?
—¿Alistar para qué? —pregunté extrañada.
Mi madre soltó una risa irónica.
—¡Hija, te casas hoy!

—Pero señora… ¿cómo se va a casar con ese animal? —dijo Vera sin tabúes. Asentí en silencio.
—¿Animal? Estaba borracho, simplemente. Tu boda es hoy y no hay excusas.
—Madre… no me casaré con ese bastardo. No me importan cuántos millones  tenga. No me convertiré en la esposa del hombre que me violó.
—No seas dramática, Rosalie. Apenas te rozó.
—¿Llama a esto rozar? —pregunté alterada señalando mi piel contusionada —. Yo lo llamo violación e intento de asesinato. Debería estar preso ahora mismo.
—Rosalie.
Me levanté de la cama y me coloqué un sobretodo sobre el pijama.
—No quiero escucharle. Me voy.
Tomé mi cartera de ahorros y Vera salió junto a mí de la habitación. Pasé por un lado a mi padre que leía entretenidamente el periódico y al ver la ciudad de Nueva York frente a mí, supe que estaba lista para afrontarme a ella.
¿Cómo mi mamá pretendía que asistiera a mi boda? Si lo hacía, sería con un policía y un abogado que encarcelarán a Royce hasta que se derrumbara como un viejo terrón de azúcar.

Caminé junto a Vera hasta su cafetería preferida de Brooklyn. Sólo cruzaba el puente cuando se trataba de mi amiga. Esta vez, lo hacía por mí. Quería huir del supuesto  buen lado de Nueva York. Ahí había nacido y vivía Royce, y sin embargo era la persona más despreciable de toda la ciudad, del país, del mundo.
—Nos trae dos cafés pequeños —sonrió Vera al camarero.
Observé las calles y a las personas que pasaban por ellas. Sin evitarlo, derramé lágrimas. Trataba de convencerme de que ellas representaban que estaba cicatrizando. Los días que estuve en mi habitación no lloré ni una sola vez. Sólo me miraba al espejo con rabia. Queriendo retroceder el tiempo, queriendo ver cómo ponían a Royce y a su pandilla detrás de las rejas. Y entonces me quedaba catatónica sobre mi cama sabiendo que nada de eso jamás pasaría. Que yo sería la primera —si es que lo era—de muchas víctimas que ellos se dedicarían a violar.
—Rose —me llamó Vera agitando su mano frente a mis ojos —. Ya deja de pensar. Vive el momento, ya todo lo malo pasó.
—¿Cómo no me di cuenta de quién era? ¿Tenía que pasar por todo esto para pisar la tierra? Royce odia a las mujeres…
—Y te diste cuenta a tiempo. Imagina que caminarás hoy hacia él y te dieras cuenta cuando ya estuvieses enlazada a él. Todo pasa por algo. Además, tuviste un ángel que te salvó.
—Un ángel —murmuré para mis adentros… y entonces lo vi. Mi ángel sentado en una de las mesas de la cafetería. Me quedé hipnotizada tratando de captar sus ojos marrones como bosque en otoño. Debió sentir mi mirada porque alzó la vista y nuestros ojos se encontraron, inevitablemente me sonrojé y él me regaló aquella sonrisa hermosa de hoyuelos —. Está aquí, Vera —murmuré sin mover mucho mis labios y sin dejarlo de mirar.
—¿Quién?
—Mi ángel.
Entonces él se levantó de su asiento y comenzó a caminar hacia donde Vera y yo nos encontrábamos. Sentía la sangre subir hacia mis mejillas mientras él no dejaba de sonreír. Esos hoyuelos me mataban. Pero lo hacían de una buena manera.  
—Señorita Hale —sonrió.
Me sentí halagada de que me llamara señorita. Después de todo él lo había visto. Casi había sido violada.
—Hmmm —no lo podía recordar. No recordaba su nombre.
—¿Emmett? —preguntó Vera y él la miró.
—Vera. Disculpa, no te había visto.
—No te preocupes, siento que tus ojos sólo son para mirar a mi amiga.
Él se sonrojó ligeramente y yo le di una patadita a Vera por debajo de la mesa. Ella me dirigió una mirada pícara.
—Emmett ha hecho algunos trabajos en mi casa —me aclaró mi amiga —. Es el mejor albañil de todo Brooklyn.
Hubiese escuchado eso dos meses atrás y me hubiese levantado de la mesa inmediatamente. ¿Un albañil coqueteando conmigo? Pero ahora no. Ahora me sentía increíblemente halagada, porque él tenía el más noble corazón que podía existir y ahí estaba… coqueteando con una chica fría que había perdido su corazón.
—Iré a ver por qué se tardan tanto con los cafés —dijo Vera tras guiñarme el ojo.
—Siéntate, por favor —le dije a Emmett, cuando lo hizo tomé aire y lo miré directo a los ojos —. No sé cómo agradecerte por salvar mi vida. Eres mi héroe.
—Por favor, hice lo que pude. Hubiese querido poder hacer más.
—Hiciste lo suficiente… si tú no hubieses llegado…yo…—sentí el nudo tomar forma en mi garganta.
—Tranquila —murmuró y acarició la mano que yo tenía sobre la mesa. Su roce fue como una descarga eléctrica que envió olas de calor a mi cuerpo. No en un sentido malo. Sino como si su piel rozando la mía fuera lo más natural que debía suceder.
—¿Puedo preguntarte algo?
—Claro. Le contestaré lo que sea a mi ángel guardián.
Emmett se sonrojó.
—Sólo quería saber si tu corazón está listo para amar de nuevo.
—No —negué con la cabeza y bajé la mirada —. Entiendo que Royce fue tu amigo, pero jamás podré volver a verlo… y mucho menos amarlo.
—No… pensaba… en alguien más parecido… a mí ­—añadió las últimas palabras en un susurro —. Me preguntaba si puedo intentar ser parte de tu mundo.
—¿Eso es lo que quieres? Estar con una chica que está completamente rota por completo. No puedo hacerte eso, Emmett.
—Es lo que quiero. Y estoy dispuesto a curarte.
—Entonces no quiero que seas una parte de mi mundo… quiero ser tu mundo —añadí sonrojándome.
—Ya lo eres —añadió y se acercó tiernamente hasta rozar mis labios con los suyos. Y en ese momento supe, que más que un ángel, era el hombre de mi vida. 

Hola chicas, aquí con capi nuevo, espero les haya gustado y se enamoraran de Emmett :3

1 comentario:

  1. Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii ameeeeeeeeeeeeeeeee ameeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee este capitulo que bella Rose que lindas palabras yo tambn quiero que el se mi mundo Robin mils de abrazos

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Robin Wolfe