22 oct. 2009

Isabella decide amar. Capítulo 4

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Disclaimer: Todos los personajes, escenarios y nombres pertenecen a Stephenie Meyer.
Summary: Bella y Edward se comprometen en matrimonio. El deseo y el interés son sus verdaderas razones, pero Jacob Black le probará a Bella lo que es amar. Jacob/Bella/Edward. Todos Humanos.
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Capítulo 4. Memorias del ayer

Bella POV.

Era Forks, era Washington. Era un día lluvioso. Era un clásico.

Salí muy temprano en la mañana, había tenido pesadillas esa noche, razón por la cual me sentía mal en mi habitación, sentía que la pesadilla estaba ahí. Abrí las ventanas antes de irme y dejé la puerta abierta, para que así la pesadilla pudiera escapar. Era algo que hacía desde que tuve mi primera pesadilla.

Encendí mi auto y arranqué. No sabía bien a dónde ir. Una parte de mí, quería ir a la casa de Edward, y pasar todo el día con él, sabía que si iba para allá, él se encargaría de que olvidara el mal sueño. Me consentiría hasta más no poder, no me dejaría conducir, me llevaría al cine y a comer helados. En fin, sería un día perfecto, eso lo sabía.

Sin embargo, sabía que no iría hacia allá. Sabía que tal como lo hice, tomaría rumbo hacia La Push.

Estacioné mi pickup y caminé por el pastoso camino de lodo hacia el garaje de Jake. Era viernes, y sabía que esos días él se dedicaba a construir su Volkswagen.

-¿Pronto iremos en un Rabbit? –pregunté mientras entraba.
-¿Qué te hace pensar que te dejaré montarte en él? –su voz se oía lejana, ya que se hallaba debajo del auto. Me paré frente a sus pies y él me apretó los tobillos con éstos impidiéndome moverme.
-¡Jake! –dije en un tono fingido de sufrimiento, quería hacerlo sufrir, pero no aguanté la risa. Él apretó sus piernas más alrededor de mis tobillos y me caí. –Ves como eres tonto –dije entre más risas.

Se impulsó para salir de debajo del auto y verificó que no me hubiese roto la cabeza –una costumbre que tenía desde niño –me abrazó fuerte y me dio un beso sonoro en la mejilla. Sabía que amaba que me besara así, sabía que ambos deseábamos que ese beso fuera en los labios. Pero él sabía que yo tenía a Edward, y yo sabía que él tenía a Leah. Que ambos éramos tontos, que ninguno de los dos se atrevía a decir “hey, estoy enamorado de ti”, aunque ambos sabíamos perfectamente que era así.

Porque un hormigueo recorría mi vientre cada vez que Jacob me besaba así. Aunque sólo fuera en la mejilla, aunque apenas pudiera sentirlo.

-¿Pesadillas otra vez? –preguntó mientras se limpiaba las manos para quitarse la grasa.
-¿Adivinas otra vez?
-No eres difícil. Tienes el doble de ojeras de lo normal, tienes “el suéter” –hizo las comillas en el aire y me sonrojé. “El suéter” había sido un regalo de Billy, llevaba escrito “*sweet dreams” en una nube de caricatura–y estás aquí, en La Push. Y deberías estar trabajando.
-Ese es el conflicto –dije rodando los ojos.

Jacob me miró con curiosidad y metió la cabeza al auto. Sacó una bolsa de Doritos, la abrió y me ofreció un poco. Odiaba comer esa chatarra tan temprano, pero estando con Jacob, todo lo que odiaba se hacía perfecto.

-Me despidieron –dije con las frituras en la boca.
-¿Qué? ¿Qué no eras la empleada estrella o algo así?
-Se suponía –acerqué mi mano a la bolsa para agarrar más –pero “necesitan reducir gastos” –usé mis dedos para hacer las comillas. Era un gesto tan Jake, y siempre que podía lo imitaba.
-Reducir gastos –dijo él cubriéndose la boca –necesitan un libro de excusas o algo así. ¿Y ahora qué harás? ¿No le molestará a tu noviecito que no trabajes?
-Puedo trabajar contigo –sugerí –podría barrer un poco aquí.
-Sí, claro… sólo me pregunto, ¿Quién crees que te firmara un cheque?
-Hmmm… ¿Tú? –dije riéndome.
-¿Qué dijo Charlie?
-Que ellos se lo pierden. Reneé por su parte dijo que en muchos otros sitios me querrían contratar y que si no me podía dedicar a vender comida preparada.
-Yo la compraría –dijo Jacob riéndose.
-Claro, pero no me la pagarías –rodé los ojos.
-Es lo justo, si se te daña el auto no me pagas. También me deberías cocinar gratis.
-Ya cállate Jake –miré la bolsa de frituras, ahora estaba casi vacía no había notado que Jacob había estado comiendo tanto –no quiero hablar de trabajo. Ya veré que haré.

Jake se encogió de hombros y se me quedó mirando.

-¿Qué quieres hacer? –arrugó la bolsa y la lanzó a lo lejos. Sorprendentemente la encestó en la papelera.
-No lo sé. ¿Qué planes tenías para hoy?
-Creo que es mi aniversario con Leah –soltó una carcajada y miró detrás de mí, donde tenía el calendario colgado en la pared –sí, es hoy –se rió de nuevo y me miró a los ojos –así que lo que sea que vaya a hacer tiene que ser lejos de aquí.
-Jake, eres un perro.
-No, ella es una loba en celo. Ayer me dijo que no quería que anduviera “medio desnudo por ahí” ¿qué se cree? Ni mi mamá me decía eso.

Rodé los ojos y le sonreí.

-Yo tampoco quiero estar cerca de aquí.
-Entonces, ¿qué estamos esperando?

Salimos corriendo del garaje, como dos fugitivos. Corrimos a mi pickup y salimos disparados. Dejé que Jacob condujera, así el escape sería más rápido.

Salimos de Forks y sin darnos cuenta, salimos de los Estados Unidos. Estábamos en Vancouver, así que fuimos a un teléfono público y telefoneamos a Charlie y a Billy. Ninguno de los dos se mostró en desacuerdo, de hecho, casi que nos felicitaron. Les faltó enviarnos las tarjetas de crédito y advertirnos que nos cuidáramos.

Pasamos todo el día allá. Comimos pura chatarra, entramos a una película sin pagar, pedimos dinero en la calle y cuando anocheció, decidimos regresar a Forks. No teníamos dinero para pagar un hotel, así que debíamos volver. Nos turnamos el tiempo de manejo para no agotarnos demasiado.

Cuando comenzamos a oler los bosques de Forks, me pareció que ambos estábamos iguales. Aquella noche lo que más deseábamos era detenernos a mitad de la carretera y demostrarnos que nos amábamos. Que no nos importaba Leah o Edward. Que nos amábamos mutuamente, pero ambos éramos penosos, y orgullosos, por sobre todo. Yo no me atrevía a perder la amistad de Jake sólo por intentar ir a algo más. Porque su amistad era lo más valioso que poseía.

Llegamos a mi casa. Me sorprendió ver el Jeep de Emmet estacionado afuera. Entré con Jake y Rosalie me recibió con un abrazo, estaba sola y me había estado esperando.

Mis padres nos recibieron con cariño, parecía que no habían peleado en todo el día, o al menos actuaban ante mis ojos. Los ignoré después de saludarlos y Jacob, Rosalie y yo nos quedamos hablando en la sala.

Ella en ningún momento ocultó su sorpresa de vernos juntos. Dijo que se quedaría a dormir para cuidarme de las pesadillas, aunque yo bien sabía que lo que quería era oír mi historia. No me molestaba, de hecho, tenía muchas ganas de contarle todo. Y quisiera haber tenido más que contarle.

Era muy de noche. No me percaté en ningún momento cuando el timbre sonó, Edward entró y yo me quedé en shock, mis piernas no reaccionaron, no supieron cómo moverse. Sólo me le quedé viendo. Edward dio media vuelta y se desapareció. Tal vez estuve un minuto en shock, tratando de saber qué hacer. No tenía ganas de ir detrás de él, quería quedarme allí, con Jacob y Rose, riendo. Y fue lo que hice.

Horas después le dije a Jacob que debía irse, que al menos debía ver a Leah. Él accedió sin muchas ganas, pero sabía que debía cumplir. Lo acompañé hasta la puerta, mientras Rose subía a mi cuarto a preparar la noche de pijamas.

No quería despedirme, quería arrastrarlo hasta mi cuarto y hacer todo lo que no debíamos. Jake me miró como si fuera la última vez que lo haría y le sonreí como sólo podía sonreírle a él. Se inclinó hacia mí y yo me alcé en la punta de mis pies. Nuestros labios se unieron, y lo hicieron del mejor modo, lo hicieron del modo perfecto. Le permití que su lengua entrara, porque tal vez sería la única vez que ambos tendríamos total acceso al otro. Mis brazos se aferraron a su cuello y él me cargó, mis piernas se enroscaron en su cadera y me empujó contra la pared.

Aquel fue el mejor día de mi vida. El día que besé a Jacob Black. El día que el sol salió para no volverse a ocultar.

Y sabía que estaba mal. Sabía que era traición. Y que sólo nos besamos en los labios, pero quisiéramos haber hecho mucho más. Y al día siguiente los dos actuamos como siempre, me besó en la mejilla y me abrazó. Le sonreí a Leah y ella me correspondió y corrí a casa de Edward y quise que él me poseyera, porque necesitaba una razón que me amarrara a él. Quería que Edward me hiciera pensar “es este el hombre que debo amar”. Y me la dio, fue un caballero.

Así fue aquel 23 de febrero. No sabía que Edward conocía ese día. Jamás me sentí culpable, porque no quise hacerlo, porque decidí que ese día todas mis decisiones habían sido perfectas. Porque decidí que aquel era el día perfecto.

Suspiré y volví a asomarme a la ventana. Edward no vendría esta noche, debía de odiarme, de considerarme la peor. Porque le había reclamado que él me mentía, y aquel 23 de febrero cometí todas las mentiras que decidí ocultarle. Porque no planeaba decirle que había besado a Jacob, y no planeo decirle que fui con él a Canadá, porque jamás seré sincera con Edward Cullen, porque si lo fuera ya él no me amaría, porque no puedo ser la mujer perfecta, la que él merece.

Me lancé sobre la cama y me tapé la cara con la almohada.

¿Qué debía hacer ahora? Buscar nuevamente un trabajo decente. Alquilar un apartamento e irme de la casa.

¿A quién amaba realmente? A Edward. A Edward. A Edward Cullen… me decía tratando de convencerme. Suspiré. A Jacob, a Jacob, a Jacob Black.

¿Me quería casar? ¡NO! ¿Cómo podría yo quererme casar? No creía en el matrimonio, y no creía que yo estuviese lista.

Pasé una hora tratando de convencerme de que amaba a Edward. De que juntos seríamos una pareja perfecta, que tendríamos hijos, un perro y una casa en Port Angels.

¿A quién trataba de engañar? Edward y yo no podíamos ser una pareja felizmente casada, porque nos habíamos dedicado a mentirnos el uno al otro. Siempre pensé que Edward quería ser un corredor de autos, y siendo honesta conmigo misma ¿cómo me pude creer eso? Edward Cullen es el chico de la escuela de Medicina, no el que se dedica a correr en Nascar. Pero quería creer que era así, porque yo no era la novia del chico de la escuela de Medicina, porque trabajaba en la tienda de deportes del papá de mi ex -novio de la secundaria; lo peor era que había tenido que rogar porque me devolvieran mi trabajo. Y eso es otra cosa que a Edward jamás le diré.


Jacob POV

Sus suaves labios. Sus piernas alrededor de mi cadera. Sus mejillas sonrosadas. Un año ha pasado. Y es así como recordé que hoy nuevamente era mi aniversario con Leah.

-Jacob –susurró Leah en mi oído. Sabía que esa voz me hacía volverme loco, sabía que me encantaba que hablara así.

Leah era la clase de mujer que no lo pensaba dos veces para desnudarse. Y allí estaba, desnuda, hermosa, deseable…para cualquier otro que no fuera yo. Porque había tenido millones de veces su cuerpo desnudo frente a mí, y que muchos pensarían que era un imbécil por no aprovecharme de eso, pero no quería hacerlo, yo no quería tener sexo con Leah, porque yo quería hacerle el amor a Bella.

Mi corazón latía agitado. No importaba lo que pasara, siempre encontraba la forma de pensar en Bella Swan.

-Alguien no está de buen humor –dije mientras Bella entraba al garaje bufando sobre Mike.
-¡Me terminó! ¿Puedes creerlo?
-Sí, te creo –dije rodando los ojos y levantándome para abrazarla.
-¡JAKE! Se suponía que…ah…no sé. –se calló cuando mis brazos la envolvieron y me comenzó a golpear como una niña pequeña.
-¡Ya, ya! –dije tomándola por las muñecas. Cuando Bella estaba molesta con alguien más le gustaba pegarme, sabía que eso no me dolía, de hecho, le dolía a ella.
-Pero es que soy una tonta, faltan dos meses para la graduación y por ningún motivo iré sola al baile. ¿Sabes lo humillante que eso sería?
-Podrías ir conmigo.
-Calla Jake…no es gracioso. No hagas promesas que no puedes cumplir.
Al final, Edward había aparecido como el príncipe azul. La había invitado al baile y habían sido felices para siempre. Bufé. Volteé a ver a Leah que ya se encaminaba a la salida. Me miró con desprecio.

-Sabes Jacob…allá afuera hay más de uno que quisiera estar conmigo esta noche.
-Lo sé.
-Eres insoportable. ¡Terminamos! –gritó y salió de mi casa dando un portazo.

-Tenías que verlo, Jake. Fue tan perfecto. Sabes que yo no bailo, entonces fue súper comprensivo y sólo bailamos una canción, y luego me llevó a un prado en el bosque…tan hermoso –hablaba sin parar. Dando saltos de un lado a otro de la playa. –bueno, y yo pensaba que íbamos a… bueno, ya sabes. Porque es lo clásico en las graduaciones, pero no, fue súper caballero y lindo…y ah, no sé cómo perdí tanto tiempo con Mike.
-Qué bien –musité.
-Jake, tienes que estar feliz por mí.
-Lo estoy, no te imaginas cuanto –dije serio para después estallar de la risa. Bella se rió conmigo y siguió contándome de su noche perfecta.

El caballero que ella siempre estuvo esperando.

-Muy bien, fue un caballero en la graduación. Pero ya llevamos un año juntos ¡UN AÑO! ¿Y nada? ¿Será que no le atraigo Jake?
-Tiene que estar loco.
-Completamente…digo, parece que lo criaron tres siglos atrás. ¿Será que tiene otra?
Bufé.
-No, Bella, él no te sería infiel, ¿que no lo has visto? “Es todo un caballero” –dije usando las comillas en el aire, rodando los ojos e imitando su voz.
-Ja-ja –dijo irónicamente. Se cruzó de brazos y luego me abrazó -¡Tonto!
Sí, mil veces tonto. Eso es lo que soy.

Estaba solo en casa, solo porque Leah me acababa de terminar. Aunque no la quisiera como una novia, de cierta forma dolía. Probablemente porque Leah era un puerto seguro, sabía que siempre la podía tener, que de una forma u otra me ayudaba a no pensar en Isabella Marie Swan. Que de una forma u otra me gustaba Leah, porque era hermosa y no lo podía negar.

Billy me había dejado solo, porque era mi aniversario con Leah. Billy era quien mejor sabía que yo no la amaba y que no quería hacer nada con ella a solas.

Caminé hacia el garaje y tanteé en la oscuridad el interruptor de la luz. Cuando me fue posible ver algo, me monté en la moto y me encaminé a Forks. Debía de dejar de ser el estúpido que estaba siendo, Bella se casaría en dos meses. No podía permitirlo, si Bella se casaba, la habría perdido para siempre.



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*Sweet dreams: dulces sueños.
Y no sé qué título ponerle al cap ... *.* xD
Ok, aquí está el cuarto capi... me dejó un poco (?) no sé...es que quería contar tantaas cosas y a la vez no podía, porque entonces se acabaría la historia jajajaja...¿qué irá a hacer Jake a casa de Bella? ¿se casarán Edward y Bella?

6 comentarios:

  1. MUY BUENO
    SIGUE ASI


    :)


    YA ME ESTA DOLIENDO
    POR EDWARD PERO POR FIN
    JAKE ES EL GANADOR WII



    GRACIAS
    SIGUE ASI

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  2. bueno de de decir ke wow enserio pero me deja como tu deices ? conrespercto a lo de edward y bella jajaj pero bueno confio en ti y se ke no nos desepcionaras y ke tu istoria seguira siendo mmuy buena jajaja

    jacob te amo!!!!!!

    waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

    me encanta besos

    tkm chao

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  3. OMG!!!
    qe araan?!?!
    jaja sabees
    ultimamente en tu historia me e acostumbrado a qe jacob se qede con bellaxD
    jaja
    ya no te pedire qe Bella termine qedando con Edward pero x favor no me lo agas sufrirxD
    jaja qe sea muy feliiz:D
    qe se enamore!!!!!! de alguien mas♥
    jaja besos♥
    me gusto el capitulo & ya no sufri tantoxD
    jaja

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  4. hei ola:D
    aqui estoy de nuevo para decirte qe tienes premio en mi blog^^
    & me gustaria qe pasaras por el
    tq♥ besos
    PD: me encanta tu blog♥
    & pasa por tu premioxD
    http://unhermosorayodeluz.blogspot.com/

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  5. realmente no me gusta,va contra la trama de la historia,bella esta enamorada de edward y jacob es su mejor amigo y es asi como debe ser

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  6. si sos tan bueno para escribir hace tu propio libro y deja de cambiar la historia.. ok?bss!!

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Robin Wolfe