2 ago. 2010

Sueños retorcidos - Todo río vuelve a su cauce


Disclaimer: La familia Cullen, Denalí & Vulturi pertenece a Stephenie Meyer; el resto es mío.

Summary: Secuela de Encuentro de Ensueño —Los sueños son como la realidad, se retuercen cuando crees tenerlos controlados. La vida de Mary se ha vuelto un embrollo desde que aparecieron los vampiros. Edward/OC












3
Todo río vuelve a su cauce
«Pero las causas de la ausencia de algo se revierte en tragedias»



— ¿Mary? —la voz de Vanessa se perdía entre el ruido del lugar. La voz de Carlos mencionaba también mi nombre. Luis me tocaba el antebrazo y Amanda permanecía quieta y aunque la odiaba algo me decía que ella era la única que sabía lo que me pasaba.
Me sentía como si corriera por Volterra en contra de las manecillas del reloj. Sí, me sentía como Bella en Luna Nueva. Mis piernas se habían entumecido y no lograba levantarme de la silla, aunque sabía que no era necesario.
—Mary —su voz fue el único sonido que mi cerebro procesó. Fue como enchufar un aparato luego de tratar de encenderlo sin éxito. Todos siempre debieron saber que él era la única solución.
Me levanté y hallé mi lugar entre sus brazos, los cuales me rodearon. Sus labios se posaron sobre mi cabello y sentí como grababa mi olor en su memoria.
— ¿Estoy soñando? —pregunté pegada a su camisa. Miel, lilas, luz de sol. Miré su cabello broncíneo desordenado y la sonrisa torcida formarse en su rostro.
—No, pero creo que yo sí —. Inclinó su rostro y unió sus labios a los míos, el sólo roce de esa textura gélida, aterciopelada. Nada se podía comparar con eso. Marcó un camino de besos por mi rostro y luego volvió a rodearme con sus brazos.
— ¿Por. Qué. Tardaste. Tanto? —dije atropellando las palabras.
—Nos retrasamos —Edward dirigió una mirada fugaz a la mesa de mis amigos —. Te cuento luego. Iré en la noche —susurró en mi oído.
—No, no. ¿Qué te ocurre? Me voy contigo, ahora.
—Mary —apoyó una de sus manos en mi mejilla —. No puedes —su cara expresaba dolor. Sus ojos tenían un destello negro, ¿no habían estado de caza? —. Iré en la noche. Te explicaré todo, con lujo de detalles.
—De acuerdo —mascullé —pero podrías quedarte también.
—No —volvió a mirar a la mesa —. Ellos no saben nada, ¿verdad?
—No. ¿Cómo crees?
—Bien —me besó de nuevo y con un gesto de dolor caminó de regreso.
Me quedé un momento mirando cómo se alejaba —a paso humano —, tragué en seco y regresé a la mesa.
—Parece que alguien no tiene problemas con besar a dos chicos en un día —otro día la hubiese agarrado por el cabello y la hubiese ahogado en la fuente del centro comercial.
—Parece que alguien está celosa —le sonreí.
—Explícame cómo te encontró —Vanessa estaba impresionada.
—Susy debió decirle —me encogí de hombros.
—Ok… eso es irrelevante. Explícame cómo lo dejaste ir.
—Vane… acaba de llegar de viaje. Tiene cosas qué hacer con su familia.
—Ya en serio, ¿de qué siglo es Eduardo? —fulminé a Carlos con la mirada —te pudo haber mandado un mensaje.
—Tal vez perdió su teléfono… se lo robaron… quería verme… ya cállate.
Carlos se me quedó mirando.
—Debí pararme y darle un abrazo yo mismo, ¡Estás de vuelta Maríajosefinaermenegilda! —Dijo como si ese fuera mi nombre completo —posó su mano en mi antebrazo y sentir su calor después del gélido abrazo de Edward me vino perfecto. Pero no fue lo único que sentí, también hubo un fuego que no parecía venir del roce. Retiré mi brazo en un gesto casual y sonreí a mi amigo.
Edward no quiere que mis amigos sepan nada. Mis pensamientos se fueron de la conversación. ¿Por qué? Están los Vulturis, claro…pero.
Algo estaba mal. La forma en que Edward lo había dicho. Él sabía que yo sabía que el secreto era irrevelable. ¿Era mi amigo un hombre lobo? ¿Un hombre lobo dispuesto a matar a mi novio? No, estaba en mi cuento de hadas. Edward había regresado y mi vida volvería a marchar a la perfección.
..

Efectivamente miramos “El aprendiz de vampiro”. Nunca sabré de que se trataba la película, porque durante la hora y media estuve pensando en qué era lo extraño que había visto Edward en mis amigos. No necesitaba leer su mente para saber que había visto algo raro.
— ¿Qué te pareció a ti miedosaalosvampiros? —me preguntó Carlos mientras botaba el vaso de su refresco.
—Muy buena —mascullé.
— ¿Le tienes miedo a los vampiros? —me preguntó Amanda en tono de superioridad. ¿Acaso ella usaba otro tono al hablar?
—Un poco —mentí —. Supongo que algún día se me pasara.
No me gustó la forma en la que me escrutó con la mirada.
—No te preocupes Mary —Carlos pasó un brazo por detrás de mi espalda y de nuevo sentí una especie de fuego, me agaché como si algo se me hubiese caído para deshacerme del agarre —. Si un vampiro se te aparece, yo lo mato —prosiguió él como si nada —. Ningún vampiro le hará daño a una amiga mía.
— ¿Qué? —me sentí fuera de lugar. Por favor, no seas un lobo. Era todo lo que podía pensar —. ¿Ahora cazas vampiros? —le pregunté con curiosidad y deseando no oír la respuesta.
—No los cazo —me miró a los ojos —. Los mató.
Un escalofrío me recorrió toda la espina dorsal, tuve que hacer un gran esfuerzo por seguir caminando y fingir que todo estaba bien.
—Ya cállate —le dijo Amanda golpeándole el pecho y por primera vez estuve agradecida de que abriera la boca.
—Tú mandas —dijo él apretándola a su cuerpo.
La odiaba. Sí. Pero Carlos la amaba y esta nueva oportunidad que se habían dado, parecía real. Parecían felices y debería ser lo único que me importara. Al menos por ahora.
..

—Buenas noches —su voz aterciopelada era música para mis oídos. Rozó mi piel como si se tratara del mismísimo piano y con suavidad depositó un beso en la comisura de mis labios.
—Buenas noches —contesté con el corazón latiéndome apresurado.
—Supongo que te debo algunas explicaciones —suspiró —. Nuestros viajes de caza suelen tomar tres días, como los han tomado antes… no te quise decir nada, pero iríamos a unas montañas más cercanas, lo cual nos ahorraría un día entero —lo miré mientras me sentaba en la cama y le hacía un espacio —. Pero como es obvio terminamos usando dos días más… —su voz se interrumpió, me quedé en silencio y sentí que mi papá se movía en la cama.
— ¿Qué ocurrió? —pregunté en cuanto mi papá volvió a roncar.
—Las montañas más cercanas no están desoladas… había… —miré como su manzana de Adán se agitaba por la forma en que estaba tragando en seco —…humanos. La mayoría nos podemos controlar y nos concentramos en los osos…
—Jasper —lo interrumpí. Quería que mi voz sonara firme, pero no fue así.
Edward asintió con la cabeza, entrelazó sus dedos con los míos y me miró a los ojos.
—No mató a nadie, pero nos costó controlarlo. Por supuesto tuvimos que aislarnos unos días. No es fácil cuando te sientes tan tentado. Teníamos que estar vigilándolo para que no saliera a cazar solo… no nos pasaba desde que Emmett se integró a la familia.
—Está bien, entiendo todo.
—No, no está bien. Quería venir al menos para explicarte… pero Jasper… —notaba lo difícil que le era hablar del tema —cuando quiere algo, es muy difícil de controlar. Es capaz de tumbar a Emmett, ni siquiera escucha a Alice o a Carlisle.
—Tranquilo, Edward —apreté su mano para que sintiera el apoyo.
—En realidad, eres tú la que me preocupas —masculló.
—Jasper no me hará daño.
—Lo sé. No me refería a él.
— ¿A quién entonces? —no digas Carlos, no digas Carlos.
— ¿Carlos? —Maldito lector de mentes —Lo siento —me dedicó una sonrisa torcida —. Carlos es tal vez en quien más confíe.
— ¿Entonces de quién te preocupas?
—Asumo que ella es Amanda —le había hablado de ella. Le había dicho lo mucho que la odiaba.
— ¿Qué? ¿La escuchaste decir algo sobre mí?
—No. Hay algo en ella… no me dio tiempo de saber demasiado. No me gusta.
—A mí tampoco. Lo sabes. No es mi amiga y la odio.
—Pero estabas con ella.
—Porque es la novia de Carlos.
—Tienes que hacer que terminen… —su tono de voz era serio —…no me gusta ella.
—Edward, ¿sabes la cantidad de veces que he tratado de que terminen?
—Lo veo —deja de leer mi mente —. Eleazar me dijo que fuiste a ver a Tanya, ¿por qué?
—Ah, no sé. Me sentía sola. Supongo que quería encontrar una forma de recordarte. Tal vez de saber que eras real.
—Lo soy Mary.
—Ahora lo sé.
—Bien —siseó —. Duerme ahora —. ¿En verdad esperaba que durmiera tranquila? Me dio un beso en la frente y me arropó —. Te amo.
..

—Alguien se ve más contenta hoy —me dijo Vanessa cuando entré al salón.
—Y llegas tarde —Carlos subió una ceja —. ¿Qué te retrasó?
—No pasaba el autobús —dije riéndome.
—Ah, no pasaba el autobús, no sabía que así se le decía —me guiñó un ojo.
— ¿Y Amanda? —pregunté distraída.
—Eh… —Carlos me miró extrañado —. No ha llegado —su tono era más de pregunta que de afirmación, claro que la pregunta implícita era « ¿Por qué preguntas?»
—Ah, bien —me encogí de hombros.
—Ya que hacemos preguntas raras —Carlos me sonrió irónicamente —. ¿Le contaste a Edward sobre Emilio?
— ¿O a Emilio sobre Edward? —agregó Vanessa.
—No hay nada que contar. Es lógico que vendré con alguien al baile y Edward tendrá que lidiar con eso. Y es más lógico aún que Emilio sepa que sólo vendremos como amigos.
—Eso espero —Vanessa rodó los ojos.
La profesora entró al salón y sin decir nada comenzó a escribir en la pizarra.
Salvada por la campana.
..

—Mery —la voz de Emilio me detuvo mientras caminaba hacia la cafetería.
—Emilio —volteé y lo saludé.
Mi teléfono comenzó a sonar.
—Disculpa, es… —saqué el teléfono: «Edward». Le sonreí forzadamente y atendí.
—Mary, cuando salgas de clase vienes a mi casa, ¿sí?
—Claro.
—No, espera —miré a Emilio que esperaba paciente —. Iré por ti.
— ¿Serás el del volvo?
—No —adiviné estaba mostrando una sonrisa torcida —. El del porsche amarillo.
—Bien… te estaré esperando —. Colgué —. Disculpa Emilio.
—Tranquila, yo… sólo quería saber si íbamos a coordinar colores o algo.
—Ah…yo… no creo —sonreí. Es la oportunidad —. Digo, no es gran cosa. Sólo un baile.
—Lo sé, pero he visto esas cosas en las películas y… —no pude evitar desconcentrarme mirando sus ojos verdes —sé que te gustan.
—Ah, gracias, no recordaba que me conocías tan bien. Pero, en serio no es necesario.
— ¿Existe alguna posibilidad de que me dejes plantado por tu novio?
—Oh… no, Emilio. Edward… no sabe del baile.
— ¿Y si se enterara?
—No creo que viniera… es complicado.
—Bien. Creo que entenderás que le haya prometido un baile… o dos a Adriana.
—Claro. También le prometí uno a Carlos —sonreí.
—Genial.
..
— ¿Apurada? —el tono sarcástico de Vanessa me hizo sonreír.
—Sólo un poco —contesté en el mismo tono mientras metía todos mis libros en el bolso.
—Mary, me alegra que él esté de vuelta…
— ¿Pero?
—Pero… no quiero que te volvamos a perder —caminábamos a toda velocidad por el pasillo y divise en la calle el auto amarillo que yo esperaba. Comencé a caminar más rápido y en cuanto estuve fuera del edificio Vanessa me jaló por el brazo —. Es en serio, Mary. Tienes que hallar un equilibrio. Yo era así, ¿recuerdas? —asentí con la cabeza, Vanessa nos había abandonado cuando había comenzado a salir con Luis —. Y sufrí mucho. Nos necesitas. No puedes depender de él para vivir.
—Gracias, Ness —la abracé —. Lo he estado pensando. No es saludable, Edward no puede ser mi vida.
—Vete ya —me sonrió —. Diviértete.
Corrí y Edward salió del auto, me abrió la puerta del copiloto y le dedicó una mirada y una sonrisa a Vanessa. Me despedí de ella con un gesto de mano.
Una vez en el auto, Edward bajó el volumen de la música y me dio un beso en los labios.
— ¿Pasó algo? —pregunté mientras él encendía el motor.
— ¿Qué no puede un novio buscar a su novia?
—Sí…
—Te debo muchas horas juntos —me miró.
—Igualmente… dime ya, Edward.
—No es nada, en serio.
El resto del viaje transcurrió en silencio, sólo con la compañía musical de Debussy y el suave sonido del motor. Estacionó frente a mi edificio y subimos por el ascensor. Mis padres no estaban en casa.
—Sabes que en cuatro semanas será el baile de graduación —dije mientras me sentaba sobre mi cama y Edward rozaba los muebles de mi habitación con sus dedos.
—No lo sabía —masculló.
—Pensé que no podrías ir… —sentía un nudo en mi garganta que no se Él no cambió la expresión de la cara; pero la expresión que mantuvo fue una de dolor.
—Pensaste bien —masculló —. No podría estar… entre tantos humanos.
—Sí, eso pensé.
— ¿Irás con Carlos?
Mente en blanco.
—Eh…
—Sí, claro ¬—no lo pensé en ese momento, sólo sabía que era mejor mentir a que Emilio apareciera con el cuello abierto.
—Suena bien. Quiero que te diviertas, Mary. Que disfrutes de todas esas pequeñas cosas.
—Gracias. Eh, necesito unos cuantos minutos humanos… vuelvo ahora.
Fui al baño y busqué algo de comer en la cocina. Me preparé un sándwich sencillo y lo coloqué en un plato para llevármelo a mi habitación.



-o-


HOLA!! nadiAlejandra al mando (?) si como lo leen, Robin se fué de viaje  la muy perla xD y me dejo encargada a mi y a @DanyCullenSwan de subir los capitulos de "Sueños Retorcidos" en su ausencia. Estos se publicaran todos los lunes aqui en el blog y en FF.net , asi que no se alarmen que su amada Robin se preocupó de que sus fieles lectoras no se quedaran colgadas con este fic :) asi que tienen que ser buenas y dejarle mucho comentarios para que cuando ella llegue los lea y sea feliz x) espero les gustara el capitulo y dejen comentarios, sugerencias, apreciaciones, mensajitos para Robin y todo lo que se les ocurra.

me despido byeeeeeeeeeeeeeee ;**


nadiAlejandra*

1 comentario:

  1. Me encanto Robin.....
    me mata la intriga jajajajjaajaja
    que pasa con Amanda? con carlos?? quiero capiii!

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Robin Wolfe