10 jul. 2010

El último fénix - Hasta el fénix muere

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
Summary: Jacob fue el mejor amigo de Bella cuando Edward se fue, sin embargo, Bella elige a Edward y hace un pacto con Jacob: verse y entregarse su amor cada 13 de febrero.







9
Hasta el fénix muere
Te veo en el café De La Rue, tenemos que hablar
Jake.
(Bella)
¿Hablar? ¿Por qué necesitaría Jacob hablar conmigo? No estábamos acordando vernos por una necesidad nueva, o porque el mundo se fuera a acabar. Era 13 de febrero y mi cuerpo pedía el calor de Jacob Black, pedía sus labios, sus manos, su… Tragué en seco y sequé la lágrima que se asomaba por mi ojo izquierdo. Tal vez de ahí nos marcháramos a un hotel. Todo me parecía tan extraño e irreal. El año pasado había sido la mejor de las veces, y luego se nos habían amontonado tantos problemas. Incluso nos íbamos a escapar, llegué a pensar que Edward y yo acabaríamos separados y que Jacob sería quien vería a cada amanecer. Pero no. Mi vida había dado vueltas en un círculo hasta volverse a posar en el mismo punto donde todo había empezado.
Llegué al café y me senté en una mesa cerca de la calle. Un mesonero se acercó a mí y opté por decirle que esperaba a alguien, no me apetecía pedir nada en absoluto. Tenía una revolución de alas azotándome en el estómago, tenía demasiado tiempo que no me sentía tan nerviosa. Probablemente, se me pasaría al ver a Jacob, probablemente no.
Miré a mi alrededor y divisé más de una pareja feliz. Algunas con niños pequeños y otros con sus hijos adolescentes. Me pregunté que se sentiría tener un bebé y si algún día probaría esa dicha.
—Hola, hermosa —sonó la voz grave de Jacob y en ese momento una sonrisa tomó posesión de mi rostro. Le extrañaba tanto, mi cuerpo comenzó a reaccionar, sentí hormigas recorrerme el cuerpo y un choque eléctrico en el momento en que sus labios rozaron mi mejilla. Hubiese preferido ese roce contra mi boca pero me comporté porque después de todo éramos amantes y estábamos en un sitio público.
—Hola —saludé sin borrar la sonrisa de mi rostro. Él tomó asiento frente mío y el mesonero volvió a aparecer en la escena.
—Dos lattes —pidió Jacob sin consultar. No pretendía reclamar, porque era precisamente lo que yo hubiese pedido (si hubiese querido algo). Jacob me conocía a la perfección y eso me hacía pensar que nuestra relación (aunque clandestina) era perfecta.
—¿Por qué nos reunimos aquí? —pregunté en cuanto el mesonero se marchó.
—Quiero hablar, Bells. Creo que es bueno que este día no se base en el sexo —sus palabras me tomaron por sorpresa y no pude evitar no mostrarlo en mi rostro. Traté de no verlo a los ojos para ocultar mi reacción —. Lo siento, debí… advertirte, pero pensé que lo entenderías con mi mensaje.
—Sí, claro que lo entendí, Jake. No por eso dejo de estar sorprendida. Pensé que el sexo era como demostrábamos que nos seguíamos amando.
—También se lo demuestro así a Lizzie —señaló fríamente y sentí que me encogía en mi asiento. Me sentía devastada, como si después de un año para esperar renacer me hubiese encontrado con que mis cenizas se estaban quemando.
Aclaré mi garganta y repiqueteé en el suelo con mis tacones.
—Sé a lo que te refieres —me enderecé en la silla —. Se llama hacer el amor, y lo hago seguido con mi esposo.
Probablemente el comentario estaba fuera de lugar, pero también lo había estado el suyo, y tenía la necesidad de responder, como si estuviésemos en un debate de "quién está teniendo la mejor relación fuera de aquí".
—Me supongo.
—Dos lattes —dijo el mesonero mientras depositaba los vasos térmicos en nuestra mesa.
Tomé mi vaso y le di un sorbo. Jacob se concentró en jugar con el sujetador de cartón.
—¿Quieres terminar conmigo? —alcancé a decir con un poco de café aún en la boca con el fin de disimular que tenía un nudo en la garganta.
—¿Terminar? ¿Llamas a esto algo que empezamos, Bells? Yo lo llamo una aventura.
—Pensé que me amabas —murmuré.
—Y lo hago, Bella, pero… ¿cómo lo haces? Digo, para mí era fácil cuando sólo eras tú y una que otra chica que conocía, Leah una que otra noche, pero desde que Lizzie llegó a mi vida todo es distinto. Porque cuando estoy con ella desearía estar contigo, y cuando estoy contigo me siento culpable, siento que la engaño, que ella no se lo merece. ¡Porque Lizzie es un ángel, Bella!
—¿Y crees que yo no me siento así? Tengo que mostrarle la cara a Edward cada día de mi maldita vida, tengo que ir y celebrar con él San Valentín junto a mis amigos y fingir que nuestra relación es perfecta, pero no, coño, lo engaño ¡y no es fácil!
—Entonces eres tú quien quiere terminar —estaba volteando la situación. Había venido a verme con la firme intención de que lo nuestro llegara hasta allí, y ahora quería que yo lo terminara.
—Eres tú quien quiere, no distorsiones lo que está pasando aquí.
—Amo a Lizzie —admitió y noté el nudo en su garganta.
Me quedé en silencio mirándolo. Sólo observándolo, deseando estallar en lágrimas, pero tragué con fuerza y me mantuve serena.
—¿Por qué hacemos esto, Bella? —iba a responder cuando él continuó —. No, no me respondas. Sé que te lo pedí, que hicimos un acuerdo, un pacto, como lo quieras llamar, pero ¿qué sentido tiene? Jamás nos perteneceremos en totalidad, jamás seremos el único del otro, siempre seremos amantes, Bella, ¡AMANTES! Es un pecado, está prohibido. Tú…tú…juraste ante Dios ¡Y yo estaba ahí! Que estarías con tu esposo hasta que la muerte los separara, y ¿qué digo? También es pecado mirar ¡MIRAR! a la mujer casada y ¿qué hago yo? —Continuó bajando la voz — ¡me acuesto con una mujer casada! Dime Isabella, ¿qué clase de personas nos hace eso?
—Malas —murmuré.
—Terribles. Peores que eso. Yo…no puedo más Bella. Porque maldita sea, si tú me amaras la mitad de lo que es necesario ¡me hubieses elegido! ¿No?
—Si tú me amaras no me hubieses hecho elegir.
—Ahora yo soy el villano y ¡YO! te hice elegir. Ambos lo hicimos, Bella, tanto él como yo.
Mi corazón se partió en aquel instante, casi lo pude escuchar quebrarse como quien rompe una galleta crujiente. Las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos y los gemidos se hicieron incontrolables. Jacob relajó la mirada mas no se acercó a consolarme como lo hacía cada 13 de febrero.
—No puedo vivir sin Edward —afirmé con la voz quebrada y las lágrimas entrando a mi boca.
—Entonces vive con él, maldita sea. Pero no me hagas esto, Bella. No me incluyas en tu mundo para hacerlo perfecto. Escúchame bien, yo te seguiré amando por siempre, pero quisiera ser lo que éramos antes ¿sí? Amigos. Amaba ser tu amigo.
—Esto no tiene nada que ver con Edward, o conmigo. Hay algo sobre ti que no me quieres decir. Me estás haciendo parecer la culpable para que la conciencia me remuerda, pero ¡DÍMELO JACOB! Dime qué pasa y por qué quieres terminar… ¿Acaso Lizzie te descubrió?
—Yo… —su expresión cambió por completo y casi me sentí culpable por lo que había dicho —. Bella. Te amo, no lo olvides, por favor —por primera vez acercó su mano a mi rostro y secó mis lágrimas, entrelazó sus dedos con los míos y se quedó contemplando mi anillo de matrimonio —. Tú eres una Cullen —señaló con una sonrisa —. Y quiero que Lizzie sea una Black. Ella, está…embarazada —agregó una octava más alta de lo que venía hablando y en sus ojos vi la auténtica alegría que venía extrañando de su mirada —. Está esperando un hijo mío, y quiero pedirle matrimonio, y quiero que nuestra vida sea perfecta. Comprende que no te olvidaré, Bella, comprende que cada vez que vea un chocolate pensaré en ti, mi dulce princesa. Comprende que no te dejaré de amar, pero me encantaría que tanto tú como yo viviéramos de verdad, que no necesitáramos el uno del otro, y que no estuviésemos mirando el calendario como si los días jamás pasarán. Quiero que disfrutes a Edward, porque si con alguien quisiera haber perdido una batalla, es con él, porque es un caballero, y de todas las personas que conozco, sé que es el único capaz de hacerte feliz para siempre.
Las lágrimas se secaron en mis párpados y sonreí. Apreté la mano de Jacob y solté una sonrisa inesperada incluso para mí. Necesitaba oír todo eso. Necesitaba que Jacob se enamorara de verdad para que yo pudiese aprender a amar a una sola persona en realidad, y esa persona, el hombre de mi vida, era Edward Cullen.

Espero les gustara :)
RobinW

5 comentarios:

  1. HOY ESTOY DE LO MAS SENSIBLEEEE....Y ESTE CAPITULO ME HA HECHO LLORARRRR..!!!!
    ES MUY TIERNO....TAN DULCEEEE...LA FORMA EN LA QUE LAS COSAS SE DABAN VUELTA...LOS DOS HACIAN LO MISMOOOO...PERO LA FORMA EN LA QUE EL LE DEJA CLARO COMO SON LAS COSASS...Y ELLA COMO SIEMPRE TAN FRIAAA...POR NO DECIR OTRA COSAAA....ESPERANDO A Q JAKE SE ENAMORE PARA ELLA EMPEZAR A AMAR DE VERDAD..POR FVORR..!!! QUE CARADUREZ JAJAJ
    DE TODAS FORMAS EL CPAITULO HA SIDO GENIALLL...
    SENTI ESTO COMO UN FINAL Y CASI SE ME PARTE EL CORAZON..!!!! :D

    BESOS ENORMES....ESPERO EL PROXIMO CAPITULO HERMOSO.!! :D

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  2. maravilloso es esplendido brutal pero dulce esto es casi el final verdad??? a es maravilloso deberias continuarlo amo tus historias y me gustaria que hubiera mas trama =) eres una maestra

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  3. Wowww Robin me dejaste totalmente sorprendidaaa enseriooo no me lo espereee que de QUEE!!!!!!!!!!!!!!!!!! QUE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! JURALOOOO!!! DIOS ESTUVO MUY BUENO , leo hasta ahora porque ando dee xamenes y ando metida en mis leyes besos Robin

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  4. OMG este capitulo te qedo genial lo juuro! Robin me encanta como escribes espero q este no sea el final de la historiaa :/, bueno, saaludos q estes biien.
    mariiana :)

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  5. morií... dios esto es demaciado brillante y lindo... uuuhhh voy a llorar

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Robin Wolfe