13 ene. 2010

Isabella decide amar, 13 "De disculpas vive el hombre (Parte 2)"

Disclaimer: Todos los personajes, escenarios y nombres pertenecen a Stephenie Meyer. Título adaptado de Veronika decide morir.
Summary: Bella y Edward se comprometen en matrimonio. El deseo y el interés son sus verdaderas razones, pero Jacob Black le probará a Bella lo que es amar. Jacob/Bella/Edward. Todos Humanos.



Capítulo 13
De disculpas vive el hombre (Parte 2)



Recostados sobre el piso pulido del gimnasio, Tanya acariciaba el pecho de Edward como si se tratara de una niña pequeña acariciando a un gato o un perro. Sus manos recorrían cada fibra del hombre que amaba, haciendo que él se estremeciera ante cada contacto. Le encantaba como Tanya rozaba sus pezones al tiempo que él hacía lo mismo con los de ella. Tocándolos con la punta del dedo pulgar y luego acariciando el cardenal que él mismo le había marcado con los labios. Sus cuerpos parecían estar a 50° centígrados, sudaban mientras la lluvia seguía cayendo afuera golpeando los vidrios del gimnasio.
Sus piernas se hallaban entrelazadas y sus bocas se unían justo después de separarse. Parecían estar hechos el uno para el otro, estaban hechos para amarse.
—¿Alguna vez amaste a Bella? —preguntó Tanya distraída recostando su cabeza sobre el pecho humedecido de Edward.
Él tragó en seco, pasó sus dedos por los cabellos rojizos de Tanya y trató de armar una respuesta coherente. Si le decía la verdad, Tanya podría pensar que él era un mujeriego, y tendría razones para dudar de él; pero si le decía una mentira, ella la sabría detectar y podría herirla tratando de no hacerlo.
—No —masculló al fin. Estaba decidido a que lo suyo con Tanya funcionara y para eso debía existir confianza y comunicación.
—¿Y por qué…
—Pensé que te darían celos —la interrumpió —ella acababa de terminar con Mike, ninguno de los dos se entregaría por completo.
—No —Tanya se levantó y miró a Edward a los ojos —. ¿Por qué te ibas a casar con ella? ¿Cuál era el interés?
Edward se quedó frío, trató de mantener una expresión serena. Nadie, ni siquiera Bella sabía sus verdaderas intenciones, mientras él sí conocía las de ella.
—Lo cierto es que… su mamá me lo pidió —soltó al final en un siseo. Tanya enarcó una ceja —espera, déjame terminar. A Renée no le gusta Jacob, le parece que manipula a Bella y sabía que si ella no se casaba acabaría con él.
—¿Y cómo es que te convenció? No me digas que te pagó.
Esa vez fue Edward quien enarcó una ceja.
—Me convenció de que era lo mejor para mí, que Bella no querría una clase de matrimonio en el que acabáramos con dieciocho hijos y eso me pareció suficiente. Bella es hermosa —evaluó la reacción de Tanya antes de proseguir, ella no se vio afectada —y nos llevábamos bien…
—Es patético Edward… pero me alegró que no la amaras —él le dedicó una sonrisa torcida y sus labios se unieron en un beso que los excusaba de hablar.
——

Las grandes manos de Jacob aprisionaron las caderas de Bella mientras se la comía con los ojos, en ese momento ambos se dieron cuenta de que eran absolutamente adictos al sexo. Una parte de ello, les preocupaba haciéndoles pensar que su relación se basaría en eso y nada más, pero sabían que se amaban.
Los labios de Jacob se dedicaron a acariciar la piel blanca de Bella, paseando por ella dándole pequeños besos, sin embargo prefería las reacciones de Bella cuando tan sólo la rozaba con su aliento. Muy pronto las caricias, pasaron a ser manos que apresaban los músculos, y lanzando Bella a Jacob contra la pared lo excitó con un pequeño baile hasta entrar en él. Bella gemía. Jacob gruñía, y entre sonidos desesperados se escuchaban “te amo” en susurros.
Jacob pasó sus manos por los muslos de Bella, subiéndola haciendo que penetrarla fuese más sencillo y a la vez más salvaje. Bajo el agua que caía de la regadera, se besaban probando todo lo que fluía de sus cuerpos. La temperatura subía aunque ya no cayera agua caliente sobre ellos. Los besos eran interminables, sus lenguas se entrelazaban probándose como si fuese la primera vez.
Jacob recorría con sus manos cada curva del cuerpo de Bella, haciendo que ella se estremeciera ante cada contacto. Y llegando al clímax, Bella mordió el lóbulo de la oreja de Jacob y aferrándose a su cabello le gritó: Te amo, tan fuerte que se oyó por encima de los truenos.
Salieron de la ducha con cierta vergüenza de que ya Charlie hubiese llegado del trabajo. Corrieron con la suerte de que aún se hallaban solos.
—No piensas que lo nuestro se basa en el sexo, ¿cierto? —preguntó Jacob a Bella mientras ella se secaba el cabello con la toalla.
—No. Te amo, tú me amas —se encogió de hombros —.
—Sí, eso pienso yo —Jacob sonrió y apretó a Bella a su cuerpo, la besó sobre el cabello y le susurró —. Jamás pienses que no te amo lo suficiente.
—Jake… —Bella apartó a Jacob un poco y lo miró a los ojos con cierta tristeza marcada en ellos —.
—Ya sé… hay que hacerlo.
——

La mano de Bella sudaba frío aferrada a la de Jacob, ambos tragaron en seco y la pequeña mano libre de Bella se alzó para tocar el timbre.
—Hola —saltó Alice de emoción —pasen adelante.
—Hola —mascullaron los dos a la vez.
—¿Querían hablar con Edward? —adivinó.
—Sí —dijo Jacob sereno.
—También quería hablar contigo, Alice —Bella soltó la mano de Jacob y se acercó a la chica de cabello negro. Jacob se sintió vulnerable sin la mano de Bella entrelazada a la suya.
—Me alegro, porque Edward no está. Pero debe estar por llegar —agregó con una sonrisa.
—Quería pedirte disculpas, fui una tonta, te traté mal. Te hice organizar una boda que no tuvo lugar, me siento terrible…
—¿Estás de broma? Adoré organizarla, de hecho si planeas casarte con Jacob me avisas a mí de primera —sonrió, Bella se acercó y se abrazaron.
—Gracias, Alice, significa mucho para mí.
La puerta se abrió en silencio dejando entrar a Edward y a Tanya empapados por la lluvia. Tanya parecía un tomate, Jacob reprimió una risita al ver que Edward llevaba un bulto extra y Bella trató de mirar a Alice y a más nadie.
—¿Qué hacen aquí? —preguntó Edward pasándose las manos por el desmarañado cabello a la vez que enarcaba una ceja.
—Sólo veníamos a disculparnos —se encogió Bella de hombros.
—Disculpas aceptadas —dijo él con una sonrisa torcida —gracias por venir. Vengan pronto con un aviso por delante.
—Vaya —dijo Bella alzando las cejas —la verdad es que con esta lluvia no me provoca irme —agregó con una sonrisa malévola.
—Pueden irse con mi auto —añadió él.
Tanya permanecía detrás de Edward tratando de ocultarse como si de alguna manera eso borrara el hecho de que se encontraba ahí.
—Déjalos que se queden —masculló al fin saliendo de atrás.
Edward soltó un largo suspiro.
—No te preocupes, no nos tomará mucho —. Bella se acercó a la puerta con Jacob a su lado —. Sólo quería disculparme, siento que casi te forcé a que nos casáramos sabiendo que era una estupidez.
—Soy grande Bella, pude decir que no —sonrió él sabiendo que había sido convencido aunque no precisamente por esa Swan.
—Lo sé, pero me siento mejor si te pido disculpas.
—Ya. Disculpas aceptadas.
—Yo también quisiera disculparme —dijo Jacob con voz grave —hubiese sido más fácil si hubiésemos hablado de hombre a hombre en lugar de impedir la boda.
—Todo está bien, en serio —Edward parecía sereno. Extendió la mano para darle un apretón a Jacob —confío en que la harás feliz. Siempre supe de ese día en que la besaste… en el umbral.
—Ah… ese día —suspiró Jacob con una sonrisa pícara.
—¿Sabes por qué me morí de celos? —Jacob se encogió de hombros —porque sabía que la amabas y que la podías hacer feliz, así que… te mataré si no lo haces.
—Da por hecho que tus manos permanecerán limpias —volvieron a apretarse las manos.
Edward se acercó y le dio un abrazo a Bella, uno de amistad, lo que siempre debieron tener.
—Espero que puedan reescribir su historia —le dijo Bella a Tanya con una sonrisa —. Así que ya nos vamos para que se ocupen de eso —añadió guiñando un ojo.
——

La vida es un corto camino que se recorre a pasos largos, a veces nos olvidamos de detenernos a mirar alrededor. O sólo nos concentramos en mirar a un futuro que aún no llega. Dicen que se debe vivir el presente pero para hacerlo correctamente nunca está de más mirar el retrovisor y aprender del pasado; no sólo del propio, también de los que están caminando junto a ti.
Cuatro personas cuyas vidas estuvieron a punto de caer de un acantilado para hundirse en la miseria, ahogándose en sus problemas por no querer buscar otra salida, por no querer salir a la superficie.
Jacob, siempre de carácter sonriente, carismático y cálido amó siempre a su mejor amiga. Siempre se mostraba fuerte y valiente, pero el simple hecho de confesarle ese amor le ponía cada pelo de punta y no fue capaz de reaccionar hasta que estuvo a punto de perderla. Ganó, pero ¿cuánto tuvo que sufrir?
Bella, pensó siempre que su vida estaba dividida entre el amor y la amistad, sin atreverse a darse cuenta de que en realidad amaba como amigo y amante a la misma persona.
Tanya, temerosa de enfrentarse a la realidad de la despedida dejó al amor de su vida a un lado y lo perdió sin esperanzas de recuperarlo, pensando que él ya no la amaba.
Edward, siempre caballero y fiel tuvo que mentir a todo a quien amaba para poder llevar una vida que él mismo pudiese tolerar.
¿No hubiesen podido los cuatro ser felices desde siempre si se hubiesen podido comunicar?
——

— ¿Quién? —preguntó Bella mientras caminaba hacia la puerta. Abrió antes de obtener respuesta y vio a su amiga de cabellos dorados con una sonrisa deslumbrante —. Pasa, Rose.
La rubia entró a la casa —ya a sabiendas de la ausencia de Renée —. Se sentó en el sillón y Bella la acompañó.
— ¿Qué es eso tan importante que me tienes que contar? —preguntó Bella sarcástica.
Rosalie se mordió el labio.
— ¡Me voy a casar! —soltó emocionada. Bella se levantó y le dio un abrazo a su amiga.
—No te creo, digo sí te creo, sólo que es… Me alegro tanto por ti.
—Tenías que ver a Emmett, parecía un tomate cuando me lo pidió…
— ¡Qué hermoso amiga!
—Sí…pero es mío —le dijo Rosalie riéndose —. Y por supuesto, quiero que seas la madrina.
—Toda tuya —le respondió Bella y se dieron otro abrazo.
—Bella —el tono de Rosalie cambió del cielo a la tierra —te traje algo…probablemente te molestes, pero creo que es sano estar tranquilo.
— ¿De qué hablas?
—Ahora que estás con Jake… creo que es importante que tengan total conocimiento el uno del otro —Bella no entendía lo que le decía su amiga. Rosalie revolvió su cartera y le entregó a Bella una prueba de embarazo —. Vamos, anda ahora. Quiero que estés segura de que todo marcha bien.
—Rose, no estoy embarazada.
Rosalie enarcó una ceja y con una mirada Bella entendió que no perdía nada con hacerse la prueba.
Subieron juntas las escaleras. Era curioso, Bella se sentía segura de no estar embarazada pero un gran miedo la embargaba. Entró al baño, cerró la puerta a su espalda y respiró profundo.
—Todo va a estar bien Bella. No estás embarazada. No puedes estarlo. —se dijo a sí misma. Y no sabía ya si eran nervios o patadas de un bebé pero sintió de pronto que su vientre dolía con punzadas terribles, recordaba los dolores de sus senos los días anteriores, cuando estuvo con Jake en ese mismo baño. Recordaba que cada roce de él, cada mordida le había dolido más que nunca. Se repitió en un intento de convencerse: —No estás embarazada. No.
Su cuerpo temblaba, sacó la prueba y leyó las instrucciones.
—Es sólo hacer pis —suspiró —sólo eso.
Se bajó los pantalones y la ropa interior. Miraba el techo mientras su cuerpo entero temblaba, sus manos sudaban frío.
—Bella —la llamó Rosalie desde afuera, ella no respondió.
Bajó la mirada y pegó un grito que hizo que su amiga tratara desesperadamente de abrir la puerta.
De pronto la puerta se abrió, Bella se encontró con una cara de confusión de parte de Rosalie.
—No estoy embarazada —gritaba saltando.
—Déjame ver, Bella —decía Rosalie estirando la mano y taconeando con un pie desesperadamente.
—Tonta, ni siquiera me la hice —seguía saltando.
—Entonces ¿cómo es…—Bella la interrumpió:
—Menstrué, ¿Feliz? Seguro se me retrasó por los nervios de la boda. No sé.
Rosalie se acercó a ella y le dio un gran abrazo.
—Estoy tan feliz por ti — ¿no era esa la frase que se utilizaba cuando las mujeres quedaban embarazadas? Todo depende del deseo de ella.
—Bueno, debo cambiarme —dijo Bella sonrojándose al recordar que estaba manchada.
——

—Charlie. Qué gusto —Jacob lo invitó a pasar con un gesto de mano.
—Gracias yerno —a Charlie le encantaba como sonaba esa palabra dirigida a Jacob.
—Te ves muy bien —le dijo el moreno dándole una palmada en la espalda —. Mi papá no está.
—Tranquilo, quería verte a ti —Charlie sonrió y a Jacob le conmovieron sus arrugas marcadas al sonreír. Le ofreció una silla y se sentaron frente a frente —. Sólo quería saber qué intenciones tienes con mi hija —Jacob se quedó mudo y de pronto Charlie soltó una carcajada —. Era broma muchacho, no importa cuáles sean, sé que son buenas.
—Gracias, Charlie —.
—Pero sí tenía curiosidad de saber si… se casarían…
—Creo que vamos a tomarnos las cosas con calma, Charlie. Si lo ves en frío, sólo tenemos una semana juntos —Jacob sonrió —. Hablar de bodas… me parece acelerado.
—Justo esa es mi opinión, hijo.
—Hablando de… —Jacob hizo una pausa para evaluar la reacción de su ahora suegro — ¿cómo te va con lo de Renée?
—Muy bien —aseguró el hombre —. Bella siempre tuvo razón, esto tenía que pasar.
— ¿Has pensado en otra mujer? —Jacob uso el mismo tono que usaría con Quil —. Vamos, hombre, que tienes tu encanto.
—Sí…—Charlie se rió —pero no. Tengo todo lo que quiero, y lo que me falta, no me lo daría salir en citas.
—Pero algún día Bella y yo sí nos casaremos, ¿no te vas a sentir solo? —Jacob se encogió de hombros.
—Eso espero, porque quiero nietos —dijo Charlie evadiendo el tema.
—Sue está viuda —Charlie se rió para tratar de disimular. Sue era una mujer que reunía esas cualidades que a él le gustaban.
—Harry era mi amigo —masculló con pesar.
—Y estoy seguro de que quisiera que su mujer fuera feliz. Además, así le pones reparo a Leah y a Seth.
—Tú le ponías muy buen reparo a Leah, ¿ah? —Charlie parecía un adolescente.
—Nunca. Ella siempre me controló —Jacob soltó una carcajada y Charlie lo acompañó.
Qué fácil es ser feliz cuando las palabras fluyen entre la gente.


Fin





Con suerte inspirativa habrá un epílogo, pero no es seguro.
Gracias por su apoyo en este fic, cuando lo empecé pensé que tendría unos 6 capítulos x) pero gracias a sus comentarios y apoyo la historia vio mucha más luz.
Besos y abrazos
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5 comentarios:

  1. Hola...!

    Como estas?
    Pasaba a dejarte muchos saludos y una invitacioón para el nuevo concurso de mi blog www.gusto--a--sangre.blogspot.com , que andes bien y que disfrutes del 2010!


    Mordisquitoos!

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  2. robin..!! mcuhas gracias x haber terminaod el fic, y mas de esta manera tan hermosa..!!
    en realidad estoy triste...porque me hubiera ustado seguirla x mas tiempo, ya que es una historia hermosa..!!

    espero qued sigas escribiendo sobre jake y bella...o con nessie, de ambas formas sigue escribieno por favor..!! ajajaja

    te sale de maravillass.!!!
    eres excelentee..!!!

    cariños y besos..!!

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  3. me encantoooooooo!
    todos fueron felices y eso lo adoro :)
    vas a hacer un proximo fic robin, tu cabezita loka siempre crea cosas muy buenas :)
    un besito q estes bn y t felicito por unnuevo trabajo bien realizado, no cambies

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  4. -Elizabeth Black-
    Electrizante!!! aunque desearia que continuara ... la verdad me gusta mucho como lo llevas. Felicidades por tu talento!!!

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  5. que?? es broma??? se acabo :( :( noooo que tristeza!!! te quedo superr!! lo adore desde el primer cap hasta este!! waooo!! me mueroo!! quedo superrr!

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Robin Wolfe