1 oct. 2009

Cuarto Creciente: VII. "Sentido de hermandad"


Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer
Summary: Bella ahora es vampira y eso parece una complicación para su amor con Jake ¿podrán superarlo?, ¿qué pasa con la imprimación? Bella/Jacob

Dedicado a Kokoro Black, porque ama este fic, ama a Jacob y como agradecimiento por esta bella imagen ^^
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Cuarto Creciente
Libro II: Jacob


Prefacio

Jamás había sentido tanto miedo. Jamás mi pecho había ardido de aquella manera. Jamás, la había sentido tan cerca de mí y pensado que la iba a perder, no quería perderla. La quería para siempre conmigo, a mi lado, dándole mi calor. Quería hacerla mía allí en ese preciso momento, una vez más y no por última vez…

-Perdóname –susurré.

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Capítulo VII. Sentido de hermandad.

La arena en mis pies molestaba al caminar sobre el piso de madera de mi casa, mi hogar. Cerré la puerta a mi espalda en un susurro. El reloj anunciaba las tres de la mañana, mi padre y mi hermana estarían durmiendo y no era mi intención despertarlos. Caminé hasta mi habitación esperando no ver que ahora era ocupada por Paul.

Una parte de mí, entendería con perfecta tranquilidad que fuese así, pero no deseaba que eso pasara. Para mí, eso significaría el olvido. Aquel olvido que yo no lograba encontrar.

La puerta de mi habitación estaba cerrada, coloqué mi mano en el pomo y lo giré. La puerta se abrió y me dispuse a entrar. A pesar de la oscuridad, era capaz de distinguir cada detalle en aquel lugar que para mi sorpresa, seguía siendo mío. La cama estaba perfectamente hecha, esperando porque mi cansado cuerpo la deshiciera cuanto antes.

Me senté en el borde procurando que los resortes no fuesen a chirriar, dejé caer mis hombros y sentí que algo en algún lugar iba mejor. Me levanté bruscamente al recordar lo sucio que estaba, y lo limpias que se hallaban las sabanas. No tenía ganas de tomar una ducha, al menos no en ese preciso momento. Me quité los pantalones cortos y metí mi cuerpo desnudo bajo las sábanas. Estaban ligeramente frías, o al menos lo parecían al contacto con mi piel hirviente. Segundos después, mis párpados cayeron y mi mente viajó a un mundo donde todo era perfecto.

Estaba yo en el altar de una Iglesia, observando a la más hermosa de las flores del universo, mi Bella. Ella sonreía y sus mejillas se encendían cuando mi mirada la cautivaba. Me miraba apenada mientras su vestido blanco danzaba al son del viento y la marcha nupcial. Mi corazón latía apresurado, tanto en el sueño, como en la realidad.

-o-

Un pequeño haz de luz matutina se coló por la ventana de mi habitación, entreabrí los ojos con dificultad, los párpados aún me pesaban. Eran las siete de la mañana, lo que significaba que no había dormido lo suficiente.

Las fuerzas para levantarme llegaron cuando el olor a tocino se hizo presente. Poco a poco pude identificar más. Los panqueques olían divinamente, cocinados en mantequilla. Ya no sabía si sólo era mi imaginación o la realidad, pero me parecía percibir las naranjas recién exprimidas y el dulce olor de la miel.

Retiré las sábanas y me estiré aún acostado. Me levanté y me agaché para tomar el pantalón corto que yacía en el suelo, comprobando que estaba lleno de lodo por todas partes. Habían sido tiempos difíciles, más de un mes sin una cama donde dormir o un lugar donde comer. Mi estómago rugió afirmando mis pensamientos.

Luego de colocarme el pantalón, salí de la habitación. Mi padre estaba en su silla de ruedas, con la mirada fija hacia mi cuarto, sonrió tan amplio que sentí que su cara se iba a partir, las arrugas en sus ojos acompañaron la sonrisa y sentí como las lágrimas se agolpaban en mis ojos. Vi que Rachel era la encargada de aquellos divinos olores que me brindaron fuerza para levantarme.

Me acerqué sin miedo a mi padre y me agaché frente a la silla de ruedas, él colocó una mano en mi mejilla y me acercó para poderme abrazar. Lo levanté para poderlo abrazar como Dios mandaba y ambos soltamos un par de lágrimas.

-Me alegro que estés bien –musitó.
-Quisiera estarlo, papá –susurré mientras lo sentaba nuevamente.

Rachel volteó en el aire un panqueque y luego salió corriendo a abrazarme.

-Voy a comenzar a pensar que me odias –dijo a la altura de mi pecho que era donde me llegaba.
-Te quiero demasiado como para que pienses eso.
-Te extrañé demasiado, hermanito. No vuelvas a hacernos esto -.Asentí con la cabeza sobre la suya y sus lágrimas mojaron mi pecho.

Me separé de ella excusándome con que necesitaba un baño, ella sonrió y siguió cocinando.

Aunque mi estómago rugía, no sería capaz de disfrutar un solo bocado con el olor que emanaba mi cuerpo. Entré al cuarto de baño y sonreí al ver todo tan limpio, me suponía que Rachel había estado haciendo de las suyas.

Me quité el pantalón y abrí el agua caliente. Entré a la ducha y sentí como el agua relajaba cada uno de mis músculos. En general, usaba el agua fría, ya que mi cuerpo no necesitaba aquel calor, pero el vapor me daba una sensación de mucha paz, no sabía la razón pero era así. Tomé el primer envase que vi en el suelo, era jabón líquido y decidí que lo usaría en todo el cuerpo.

Volteé el envase sobre mi mano para que cayera el líquido. Me sorprendí al notar el color rojo traslúcido, seguido del olor a fresas que caracterizaba a Bella. Tragué en seco y derramé dos lágrimas, y luego simplemente exploté. Las lágrimas caían sin parar, ya estaba acostumbrado al llanto, y me reprochaba el poder hacerlo y que ella no pudiera. Me dolía cada palpitar de mi corazón, cada respiración, cada sensación de frío o de calor, todo lo que yo podía hacer y ella no.

El agua de la regadera iba cayendo junto a mis lágrimas, mientras aquel dulce olor a fresas cubría mi cuerpo como lo había hecho aquella vez. Aquella vez cuando todo fue perfecto.

Froté mi cabello, mi pecho, mi espalda, mis piernas, mis brazos y mi miembro. Restregué hasta que sentí que ya no quedaba ningún sucio sobre mí. Mi cara fue lo último, cuando ya no quedaban lágrimas en mis ojos, la enjuagué con cuidado hasta sentirme mejor, bajé a mi cuello y luego dejé que el agua se llevará toda la espuma.

Cerré el chorro de agua y tomé la primera toalla que encontré. Sequé mi cuerpo con brusquedad y envolví la parte baja de mi cuerpo en la toalla. Sentía un peso menos encima, tenía varios días de suciedad en mi cuerpo.

Salí del baño y fui a mi habitación, busqué un par de bóxers y me los coloqué, seguidos de unos pantalones hasta la rodilla y una camisa de mangas cortas. Tenía muchas ganas de vestirme completo.

Salí a la mesa de la comida, donde Rachel y mi padre me esperaban pacientemente. Les sonreí y me senté.

Cada uno nos servimos nuestra porción. Yo repetí tres veces, lo cual contentó mucho a mi hermana así que me alegré.

Durante el desayuno, evitaron tocar el tema de mi desaparición y el de Bella. Aunque claro estaba, ambos tenían relación.

Después de las navidades, había salido corriendo, tan rápido que nadie me pudiera alcanzar. Elegí mi forma humana para que no supieran mi plan. No quería acompañantes, sólo quería pensar.

Acabé mi comida y les dije que saldría a caminar, ambos estuvieron de acuerdo así que salí con calma de mi preciado hogar. Rachel se levantó a lavar los platos y fue cuando realmente la observé. La miré de pies a cabeza, y luego de eso mi vista se regresó a su centro, algo extraño había ahí.

-¿Estás embarazada? –musité con un nudo en la garganta. Su piel cobriza se sonrojó y asintió bajando la mirada.

Di media vuelta y me encaminé hacia la playa. Una vez más, ver el amor de otros me afectaba más de lo normal. Otra cosa que ella jamás tendría. Suspiré y me tragué las lágrimas que venían.

Caminé por la orilla de la playa dejando que las olas que rompían en ella mojaran mis pies. El aire marino se inhalaba llenando los pulmones de cierta armonía que me podían proporcionar. Observé el horizonte que tenía un cielo ligeramente iluminado. Aún era invierno, pero ya Forks estaba volviendo a su normalidad, después de todo, el frío y la lluvia siempre reinaban en este pueblo. En esta época del año, era difícil distinguir entre un día de mayo y un día como hoy.

Hoy debía ser diez de febrero, si mis cálculos no fallaban. Un día más, tal vez uno menos, pero ya estábamos en el segundo mes del año.

Me senté en la orilla de la playa, el agua no tardó en empaparme hasta los pantalones, pero no me importaba, podía regresar a mi hogar y tomar una ducha, pero no era lo que quería. Rachel estaba embarazada de Paul. La imprimación estaba fluyendo de manera perfecta entre ellos dos, el río iba por su cauce, probablemente se casarían en un mes o dos, antes de que la barriga de Rachel arruinará la toma de medidas o las fotos del festejo. O tal vez esperarían a que el bebé naciera, o quizás sólo tal vez me ahorrarían aquello y se habrían casado en mi ausencia. Suspiré al darme cuenta de que eso era lo menos probable, Rachel y Billy me querrían ahí, sabía que Paul no, y por más que lo odiara nunca haría nada en contra de la maldita imprimación.

-¡Miren lo que trajo la marea! –exclamó una voz que no tardé en reconocer. Me palmeó la espalda, me tendió la mano para levantarme y darme un gran abrazo. Me impresionaba lo bien que se sentía aquel abrazo de amistad tan necesaria. –Me alegra verte –dijo en tono bajo mientras ambos nos sentábamos sobre la arena y el agua nos bañaba.
-También me alegra verte. Y qué, ¿cuánto has crecido? –Me reí en voz alta y Seth hizo lo mismo –soné como un anciano ¿no?
-Bastante anciano –se rió.
-Siempre pensé que exageraban…pero es verdad, estás mucho más alto.
-Crecemos, no envejecemos.
-Y cuanto hay que agradecerlo. –susurré en tono ausente.
-Una manada no está bien sin un alfa –sugirió Seth con los ojos clavados en mí, decidí quedarme mirando el horizonte ya que sabía que él tenía la fuerza para convencerme. –Hemos estado Quil, Embry y…Leah –añadió al final en tono más bajo –pero tú eres nuestro alfa, Jake.
-Si ya ustedes formaron la manada, tú puedes ser el alfa, o tal vez Quil –me encogí de hombros.
-Leah es la beta –añadió en un susurro.

Volteé y alcé una ceja.

-Tienen una beta y no tienen un alfa…muy lógico –rodé los ojos y ambos nos reímos.
-Sí tenemos, es el hijo de Billy Black.
-¿Qué? –Grité exageradamente –ése es un loco –dije moviendo el dedo alrededor de mi oreja. Agradecía a Seth todo esto, no me había reído en todo el tiempo que había estado solo.
-Jake… pensaba que ya no te transformabas.
-No lo he hecho –me encogí de hombros y me apoyé sobre los codos como si me fuese a broncear. –Pensé que perdería mis condiciones lobunas de un momento a otro, pero ardo como un horno y tengo mis sentidos agudizados como nunca.
-Tienes un corazón de lobo y no lo puedes negar –añadió mi amigo con una sonrisa.
-Maldito sea… -exhalé aire y miré a Seth -¿cómo está Leah? –añadí al fin.

Seth fue quien desvió la mirada esta vez. Tal vez no quería hablar del tema, o tal vez pensó que yo no lo preguntaría.

-Está…bien, si se puede decir así. –Se quedó pensativo y continuó –Me atrevería a decir que está mejor que bien, porque no está ni la mitad de mal que había estado con lo de Sam.
»Pensé que sería mucho peor, ya sabes, la imprimación es mucho más fuerte que el primer amor, o eso pensaba yo –añadió encogiendo los hombros –pero sabes lo que dicen “el primer amor nunca se olvida” –asentí con la cabeza y Seth continuó –sin embargo, ahora Leah lo olvidó, los ves hablando y jurarías que siempre han sido amigos.

-Entonces, ¿resultó algo bueno?
-Podría decirse. Tal vez verte de nuevo cambie algo, no lo sé. Leah es mi hermana y quiero que sea feliz. Está lejos de eso, pero que haya olvidado a Sam, para mí significa mucho.
-¿Estás seguro de que es así?
-No hay secretos en una manada, Jake, su mente ahora se ocupa de otras cosas. Su relación con Emily ha mejorado mucho y también anda mucho con tu hermana. Ahora parecen los Ángeles de Charlie –se rió de su propio chiste –aunque por aquí le dicen los Ángeles de Billy –no pude evitar reírme yo esta vez –ella está bien –agregó finalmente con una sonrisa.

Asentí con la cabeza. La verdad es que me alegraba mucho saber que Leah estaba bien, no quería romper su ya destrozado corazón en ninguna circunstancia, quería que todo estuviera bien.

-¿Qué sabes de Paul y Rachel?
-¿No preferirías que te lo dijera ella?
-Sólo dime… ¿se casaron?
-No…-hizo una pausa, probablemente no iba a decir nada más, pero me quedé mirándolo hasta que empezó a hablar –Billy creía que tú debías estar aquí.
-¿Esperaran a tener el bebé?

Seth se quedó asombrado, tal vez pensaba que yo no sabía eso.

-Rachel no se quiere casar –exhaló aire como si lo hubiese acumulado durante horas.
-¿Qué? Eso si es raro.

Seth se encogió de hombros.

-Es por mí… ¿cierto?
-No, bueno… ya te dije, pregúntale a ella.

Seth se levantó y me tendió la mano, la acepté y caminé hacia mi pequeña casa roja. Rachel se hallaba afuera, hablando con Paul pegada a la pared, parecían dos adolescentes que se escondían de la mirada de Billy, vaya tontería, si ella ya esperaba un hijo, no había mucho que fuese un secreto.

-¡Jake! –exclamó ella al verme. Paul me miró y saludó con un gesto de cabeza, lo pasé por alto y miré a mi hermana quien entendió que teníamos que hablar, le susurró a Paul que se verían luego y caminó junto a mí hasta el taller.

Le ofrecí uno de los asientos, sabía que no eran muy cómodos, pero ella se sentó y yo hice lo mismo.

-¿Cuánto llevas de embarazo? –pregunté con una sonrisa.
- Un mes –sonrió acariciando su vientre, la miré extrañado al notar que parecía tener más tiempo, pero el cálculo no daba para más –parece que será un lobo, crece rápido. Mamá tenía una “barrigota” cuando tú tenías tres meses.

Sonreí ante el recuerdo de mi madre y ver a Rachel amar tanto a aquel pequeño que sería mi sobrino. Evité llorar ya que eso no facilitaría las cosas.

-¿Cuándo es la boda? –pregunté tratando de sonar natural.
-No nos casaremos, Jake.
-¿Qué? Ese maldito Paul, ya verás cuando lo agarré –exclamé golpeando el auto aparcado, mala suerte que le hice una abolladura. Vaya actuaciones las mías.
-No, no es él, Jake, soy yo. No tengo ánimos de eso. Siempre soñé con caminar al altar con mi velo y de vestido blanco… -sus ojos se fueron de la realidad, como si imaginara aquel momento de ensueño en el que yo veía a Bella Swan. –sería un descaro hacer eso con un niño en brazos. –las lágrimas se agolparon en sus ojos y cayeron a sus mejillas, me acerqué para secarlas. Sólo podía pensar en el maldito Paul –amo a este hijo desde que supe que lo tendría, me emociona que vaya a heredar el linaje tal como tú lo hiciste, pero no debió pasar. Aunque no quiera llamarlo así, fue un error. El amor de la imprimación nos vuelve locos, jamás hubiese hecho esto de no ser por ese absurdo título. Amo a Paul, pero yo quería ser pura para él cuando nos casáramos.
-Rachel, estás diciendo estupideces, ¡no conozco nadie más pura que tú! –regresé a mi asiento y la miré indignado.
-Lamento lo que te diré, Jake, perdóname y después mátame si quieres –abrí los ojos como platos ante su frase. La muerte era un asunto delicado –si ya tú hubieses tenido a Bella, si ya ella fuese tuya, ¿la seguirías viendo como un ángel? ¿Cómo una flor? ¿Seguirías pensando que es pura?
-Sí –dije seguro.

Más lágrimas cayeron al rostro de Rachel.

-No, Jacob. No lo harías, porque sabes que no lo es, porque sabes que ya tú la tocaste, porque estuviste dentro de ella.
-¡Eso no le quita nada!
-No me entiendes.
-Claro que sí. Cada día de mi maldita vida, recuerdo aquella noche perfecta y quiero que pase un millón de veces más y no me importa nada de eso, quiero a Bella caminando hacia mí en un altar. La quiero de blanco, quiero alzar su velo y descubrir su bello rostro, quiero besarla y morir a su lado. Pero adivina qué… ¡no pasará! Porque estoy maldito por haberla maldecido, porque…-mi voz se cortó y caí del asiento. Golpeé nuevamente el Volkswagen en el garaje y el llanto se apoderó de mí. –Sé feliz, Rachel, sé feliz tú que puedes serlo.

Rachel se agachó a mi lado, abrazándome como podía, ya que mis brazos no estaban dispuestos a moverse. Tomó mi cabeza, la enterró en su pecho y susurró en mi cabello.

-Perdóname, seré feliz porque puedo serlo. Y tú, Jacob Black, puedes ser feliz, sólo tienes que luchar por ello. –me besó en la coronilla y se levantó.

Sequé las lágrimas de mi rostro y subí la cabeza para mirar a mi hermana.

-Ojalá bastara con desearlo.
-Dije que tienes que luchar. Nada se consigue sólo con un deseo. La amas…deja que ella lo sepa también.

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¿Quién está peor? ¿Jake o Bella? Al fin apareció nuestro lobito, ¿será que pronto se encontrarán? Tan, tan...pronto lo sabrán. Comentarios, por favor ^^

11 comentarios:

  1. Ahhhhh!!! Me mataste!!! Se me escapó un lagrimón cuando Jake fingía que estaba bien para no hacer sentir mal a la hermana! (parece una broma, pero es en serio!) Es re dulce!
    Y me encantó la parte de la abolladura!! Jajaja “Vaya actuaciones las mías” XD

    Bueno, tengo mas que decir, pero no se como unirlo asi que hago una lista:
    - Creo que los dos estan tristes, pero yo me compadezco mas por Jake, porque ademas de perder al amor de su vida, se siente culpable!!!
    - Si! Que luche! Que luche! Wiiiii
    - Y que se duche! Me encantó esa escena *baba* jajaja
    - Te adoro Roooo!!!
    - Seguí escribiendo así, que no me dejas alejarme de la pantalla ni para ir a hacer pis! :P
    - Te adoroooo!!!
    Muchos besos!!!

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  2. Robin:
    No te imaginas las lagrimas que corren en este momento por mi rostro, como la piel chinita me duele al contacto de aire...

    Cielos... Todas las emociones que siento y como late mi corazon desbocado por leer los sentimientos de mi lobito.

    TE AMO CON TODA MI ALMA... Gracias Robin... de verdad... Millones de gracias por tan maravillosa historia y por tus hermosas letras.

    Que lo que siempre te ilumina te siga iluminando... TE ADORO!!! Y ESTA HISTORIA ES MIA!!!

    Ahahahahahahaha TE AMO!!!
    P.D. Coincido con Naty!! ahhh!!!! La escena cuando se baño!! uff!! me lo imagine tallandose todo!! y luego me imagine a mi tallandolo!! ahahahhaha No pude evitarlo XP
    AHHHH Y GRACIAS POR DEDICARME

    TE AMO!!

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  3. me encanto que luche por su amor que sea feliz ya quiero ver el siguiente capitulo sigue escribiendo

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  4. Robin, me encantó el cap. pobre jake :'(, te juro q me da una pena q no pueda estar con su bella y todo lo recuerda a ella :(
    aY! ya kiero ver cuando se encuentre, eso va a estra buenooo, un besito q estes bn BYEEE ;**

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  5. me hiciste lloraaaaaaaaaaaaar!!!! Poechito mi Jake, de verdad que reflejaste sus sentimientos tan bien, tan vividos, me encanta mi Robin.

    TQM.

    Besos.

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  6. whouuu, enserio k eres mi idola, apenas hoy leí el capitulo y la vdd me hizo el dia, pobre jake espero y si pueda ser feliz.

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  7. aaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhh

    o x dios no lo puedo creer enbarazada?? dios

    y deficitivamente coincido con Kokoco black cuando se baña !!!!!!!

    o x dios no lo puedo creer enserio eres grande

    t kiero eres muy buena!!!

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  8. TT__TT
    creoo qe el diia de hoy estoy muy sentimental x qe e llorado con los dos TT__TT
    pobree jacob y bella
    & rachel sera madreeD:
    jaja qe bueno:D
    no me lo esperaba
    me encanta tu historia:)
    besoss♥

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  9. La continuación ansiada venida es para despertar nuevas sensaciones, nuevos amores. Sé nuestra musa, haznos sentir las mismas emociones. Besotes miles "musa de las emociones"

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  10. qe luche que luche y que se ducheno nati ?JJAJJAJJJAJAJA TE AMO ROB!

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Robin Wolfe