8 jul. 2009

Encuentro de ensueño, capítulo 3

Capítulo 3. Dame tu número.
Estaba decidida a forzar mi encuentro con ese chico día tras día hasta que me atreviera a hablarle. El sábado siguiente repetí mi recorrido y me senté nuevamente en el banco.

Lo vi desde lejos. Ese día estaba lloviendo ligeramente y yo sujetaba un paraguas –que rara vez usaba –la lluvia no era imperdonable, de hecho él venía sin cubrirse. Mientras más se acercaba, más podía apreciar su perfección, la forma en que se veía con las gotas de lluvia sobre su cabello color bronce, me hacía querer acercarme corriendo. Y lo hice.

Me levanté del banco, y comencé a caminar apresurada, debí saber que algo saldría mal. El piso estaba mojado y las agujetas de mis zapatos estaban sueltas, no había recorrido ni cinco pasos cuando me caí.

Tonta, tonta. No sabía suficientes palabras para maldecirme a mí misma.

¿O bendecirme?

El chico estuvo a mi lado en cuestión de segundos

-¿Estás bien? –inquirió
Me encontraba desconcertada. Me ayudó a levantarme y su cara quedó totalmente frente a la mía. Yo no había conocido la perfección hasta ese instante, compararle con un ángel era injusto.
-Sí –tartamudeé
-¿Te ayudo a llegar a tu casa?
-No, no. Aún no voy para allá
-Estás toda mojada
-No importa.
Sonrió de una forma torcida y exquisita
-¿Puedo…saber cómo te llamas? –tartamudeé de nuevo, yo era en extremo tímida
-Edward –dijo y mi corazón olvidó cómo palpitar -¿y tú?
-Edward –repetí –es raro ¿sabes? Es un nombre en inglés
-Sí –sonrió torcido de nuevo –mi padre es inglés y no le gustaba la traducción
-Eduardo
-Exacto, entonces, ¿no me dirás tu nombre?
-Mary –dije en un susurro.
-Ése es un nombre en inglés también.
-En realidad me llamo María, pero no me gusta –arrugué un lado de mi nariz.
-De acuerdo, entonces te llamaré María –su voz hacía que aquel horrible nombre sonara perfecto.
Giré los ojos y él se rió.
-¿Te veré otro día? –inquirí
-Tal vez.
-¿Vives cerca?
-Sí, justo ahí –señaló un edificio.
-Bien, entonces te veré pronto –dije mientras caminaba hacia mi propio edificio.

¿Edward? Tenía que estar bromeando, eso no era posible.

¿Cuántos “Edwards” conocía? La respuesta era simple, uno. Él. Aquel chico idéntico a Edward cuyo nombre era Edward…Esto no podía ser cierto. Algo estaba mal, ¿acaso Júpiter se había alineado con Mercurio? ¿Qué era lo que pasaba?

El sábado siguiente el sol brillaba a todas sus anchas, como si alguien le hubiese pagado por ello. Fui al mismo banco y no se apareció.
Si él era quien yo creía, no aparecería con este sol, pero si no era, aparecería y aún así, no tendría porque eso ser una razón para restarle perfección a Edward. Edward. Suspiré de forma audible, suerte que no había nadie cerca, para no apenarme.

Pasada media hora, lo supe. Él no vendría.
De pronto el azul del cielo se extinguió, una gran nube gris cubrió todo. Y yo sonreí, hasta un poco macabra cuando el primer relámpago alumbró la calle. Pero tampoco apareció.

Regresé a mi casa, frustrada por no haberlo visto y empapada por la inesperada lluvia, ¿por qué no había aparecido?
Rebusqué las llaves en mi bolso, mientras la lluvia seguía cayendo.
-¿Mary? –preguntó una voz aterciopelada y dulce
Volví la cara hacia donde venía el sonido. Y lo vi. Su cabello broncíneo empapado era aún más perfecto, sus ojos parecían hechos de oro y miel.
-¿Vives aquí? –preguntó
-Sí –dije con esfuerzo, tenía la voz atrapada por un nudo.
-¿Te molestaría, no sé, darme tu número? –me sorprendí –es estúpido que nos tengamos que encontrar así, ¿no crees?
-Sí, sí, estoy de acuerdo. ¿Anotas?
-Tengo buena memoria –esbozó una sonrisa torcida que por poco me hace desmayarme.
Le dije mi número y le di mi correo, él prometió llamar para que yo tuviera el suyo y se fui corriendo. Encontré las llaves y una vez refugiada en el edificio, comencé a hiperventilar, aquel chico perfecto –fuese vampiro o no –me había pedido mi número telefónico, quería verme, quería hablar conmigo.

Subí hasta mi casa. Tomé una ducha de agua caliente y me encerré en mi habitación. Lo más probable es que no llamara, y mientras menos lo pensara sería mejor…pero no podía dejar de pensar en eso. “Los hombres nunca cumplen lo que dicen” resonaba la voz de mi hermana, que siempre decía ese tipo de cosas. Prendí la computadora y me conecté al Messenger, no estaba Vanessa ni Carlos, y no tenía ganas de hablar con más nadie. Cuando me acerqué a la opción de cerrar sesión, se abrió una nueva ventana:
“edward_cullen1901@hotmail.com te ha agregado a su red de contactos”
Mi respiración se entrecortó, rápidamente lo acepté y de pronto mi celular comenzó a vibrar. No aparecía nombre, sólo el número. ¿Sería él? Dejé que vibrara dos veces y luego contesté
-¿Sí?
-Hola Mary, es Edward –me quedé sin respiración.
-Hola Edward. ¿Qué tal?
-Bien, yo… ¿llamé muy rápido? –se notaba nervioso.
-Yo…no, es genial. –muy lento podría pensar, pero había sido en el momento perfecto.
-Como te dije no está bien que nos encontremos así, nada más. ¿Te parece si mañana nos vemos?
-Hmmm…
-¿No puedes?
-Es que mis papás son un infierno para dejarme salir.
-Entonces avísame cuando puedas, ¿de acuerdo?
-¿Este es tu número?
-Sí. Llámame cuando quieras.
-De acuerdo.
Pensé que después de eso, simplemente se acabaría la conversación, pero él siguió hablando, y no tenía idea de qué estábamos hablando, pero me reí al menos un millón de veces. Luego mi estúpido celular se quedó sin batería, y la llamada se cortó. Me volví a la computadora, donde él ya me estaba hablando.
Luego se conectó Vanessa, le hablé, le dije que le tenía que contar algo. Preguntó “qué” un millón de veces y le dije que esperara al lunes.
Aquella noche dormí como los dioses, sin ninguna interrupción.

Era domingo, el estúpido día familiar: desayuno familiar, almuerzo familiar y salida familiar, todo aburrido y estúpido. Hasta que mi celular vibró con un mensaje de él:
“¿Cómo pasas tu día?”
Le respondí de inmediato y seguí hablando con él hasta que llegó la cena familiar. Le conté sobre eso, y su respuesta fue:

“Aprovecha a tu familia, no sabes lo que tienes, las cenas familiares han de ser muy divertidas, pasa una buena noche, no sueñes con los ángeles, tú eres más linda que ellos, sólo duerme bien”
Me derretí ante ese mensaje, parecía muy pronto para que me dijera todo eso, pero me encantaba y no supe qué responderle, así que no lo hice, pensé en luego excusarme con que se me había terminado el saldo o algo así…
Me enfrenté a la cena familiar y luego me fui a dormir, no soñé con los ángeles, pero soñé con “él”.
-o-

Llegué al Instituto temprano como de costumbre. Me coloqué los audífonos y me olvidé por un momento del mundo, hasta que mi celular sonó. Edward. Tenía un mensaje “Espero tengas un lindo día en la escuela”, comencé a escribirle una respuesta cuando me acordé que no le había contestado al mensaje de ayer…Tendría que esperar. Pero no podía, necesitaba decirle algo, me moría por hablar con él…Mientras me debatía entre qué hacer, llegó Vanessa.
-Vane –corrí a saludarla
-Mary ¿cómo estás? ¿Qué me tenías que contar? –sabía que no se le olvidaría.
-Mira este mensaje –dije mientras buscaba el mensaje de la noche. Le entregué el teléfono.
Leyó el mensaje y comenzó a hacer caras.
-Ay qué lindo, Mary, ¿quién fue?, ¿cuándo? No me habías contado nada.
-Es que apenas si lo conocí. Lo había visto un par de días, y ayer me pidió mi número, y claro que se lo di, porque es H-E-R-M-O-S-O.
-¡Wow! ¿En serio? Lo tengo que conocer….
Alcé una ceja.
-Cuando yo conozca a tu novio, tú conocerás a Edward.
-¿Se llama Edward? –dijo casi en risas.
-Sí… ¿por qué?
-Se llamará Eduardo o en realidad no lo conoces y te agregó al Messenger un tipo de Inglaterra –se volvió a reír.
-Si eres tonta, se llama Edward porque su papá es inglés y no le gustaba la traducción.
-Ok, y… ¿cuántos años tiene?
-17, como yo.
-¡Qué bien! Mira, si quieres este sábado vas a mi casa. Va a ir mi novio, segurísimo.
-Ya no te creo, ¿sabes cuántas veces he ido a tu casa y nunca aparece?
-Pero esta vez es seguro.
-¿El sábado?
-Sí.
-Ni loca. Ese es el día que me es más fácil ver a Edward, mis papás no están en casa.
-Ah… eso cambia todo. Será otro día.
-Sí –giré los ojos.
Se rió otra vez.
-Oye, ¿hiciste la tarea de química?
-No, ¿y tú?
-No, se me olvidó. Voy a ver si alguien la hizo.
Se fue a buscar otra vez el cuaderno al lado de las inteligentes, Vanessa y yo éramos inteligentes, sólo que éramos olvidadizas y flojas, por eso nunca hacíamos las tareas, en su debido momento.
Los lunes, eran un día tedioso por excelencia, teníamos las materias más aburridas, y era lunes, no hacen falta explicaciones para decir lo malo que es eso. Cuando las clases terminaron, fui a mi casa, almorcé y me fui al Messenger, Edward no estaba conectado, la verdad es que no sabía cuál era su horario de clases.
Cuando entré al Facebook, vi que me había agregado, lo acepté y me fui a revisar su perfil. Todo aquello era tan extraño, ¿en serio se llamaba Edward Cullen? Debía de ser alguna coincidencia en un millón, pero yo no me sentía valiente para preguntarle sobre eso, aún.
¿Qué pasaría si Edward fuese un vampiro? Sabía que era imposible, los vampiros no existen, y si lo hicieran, no serían un retrato de un libro. La cabeza me daba vueltas.
No tenía amigos agregados y la descripción estaba casi vacía. La foto que tenía no era más que una imagen en la que él se veía a lo lejos, lo suficiente para que se percibiera su perfección, estaba parado junto a un auto plateado, cliqueé la foto, para verla más grande, ¿era eso un volvo? Yo no sabía nada de autos.
Fui a google, los dedos me temblaban al presionar las teclas, “Volvo plateado”, no tenía idea si el libro mencionaba el modelo, me aparecieron millones de fotos, ninguna me decía nada, debían de existir millones de modelos de volvos plateados.
Pero él es menor de edad, no puedo conducir, ¿o sí? Mis amigos conducen, ¿no? Ya no estaba segura de nada. Y qué tal si aquel chico lo que hacía era imitar al Edward Cullen que había creado Stephenie Meyer…eso sería patético.


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No lo intenten, ese no es el correo de Edward xD

6 comentarios:

  1. aww ya puedo komentarte!! por fin!!! me enkanto esta nueva historia nena!! te apoyo en todo lo ke eskribas!! te amuuu

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  2. ¡¡HOOLAA YA PUEDO COMENTAAR!! xD

    Amiga... ME ENCANTA!! sobretodo la idea del Fic, es lo que TODAS soñamos cuando termina la historia a que siii??

    Siiguelaa xD

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  3. ohhhh! Estaba a punto de mandarle un mail a Edward cuando leí "No lo intenten, ese no es el correo de Edward...XD" :(
    jajaja
    Mas besos, sigo leyendo
    Naty Celeste

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  4. Ohh!! Yo que quería agregar a Edward para que me diese el de Bella y esta a su vez me diese el de Jacob =( . Bueno te dejo que tengo que continuar leyendo ... buajajajaja xD

    PD: Por favor no me mandes a un psiquiatrico por estar tan loca por la ficción xD

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  5. Genial!! todas soñamos x q nos pase alog asii!! que envidia de Mary!! jajaja

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  6. jaja y si q envidia,,, la neta soy = de ilucionista q tu Mary jaja siempre suen~o kon konocer a edward y kon q se fije en mi,,, la neta hasta siento celos jaja y q kasualidad tambn me llamo mary,, bueno Marisol pero no me gusta aunq si edward me dijera asi, seria el nombre mas hermoso jaja... esta chida la pagina... SUERTE!

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Robin Wolfe