16 ago. 2010

Sueños Retorcidos - Encuentro de dos mundos


Disclaimer: La familia Cullen, Denalí & Vulturi pertenece a Stephenie Meyer; el resto es mío.

Summary: Secuela de Encuentro de Ensueño —Los sueños son como la realidad, se retuercen cuando crees tenerlos controlados. La vida de Mary se ha vuelto un embrollo desde que aparecieron los vampiros. Edward/OC




— ¿Qué tú qué?

—Iré contigo al paseo escolar —repitió con calma mientras yo lo miraba extrañada.

— ¿Sabes lo que estoy buscando?

— ¿Tus lentes de sol? —dijo irónicamente sacudiéndose una pelusa del pantalón.

— ¿Por qué crees que uso lentes de sol? —pregunté sarcástica.

—Porque hace sol —respondió en el mismo tono que yo había usado.

— ¿Y cómo demonios andarás brillando por ahí?

— ¿Ese es tu problema?

—No podría ser otro, Edward Cullen y no es un juego —agregué al ver que sonreía.

—No lo tomo a juego, sólo que no es gran cosa, este sol estará de momento. Va a llover.

— ¿Tienes un 1000 por ciento de seguridad de eso?

—Sí, señora —dijo con la misma sonrisa torcida —. ¿No te he dicho que uno de los pupilos de Aro predice el tiempo?

— ¿Por qué confiaría en un pupilo de Aro?

—Para ser honesto no lo conozco, es uno de esos que Aro mantiene escondidos, pero no son malos, te lo aseguro.

—Como no caiga una gota de agua, tendrás que decir que eres gay y usas escarcha en el cuerpo.

—Prometido —sonrió y me acercó a su cuerpo —. Pensé que te gustaría que fuera contigo.

—Y me fascina —afirmé poniéndome en puntillas para besar sus labios con un roce delicado.

—Me encanta escuchar eso, mi princesa —un revoloteo de mariposas alzó vuelo en mi estómago al oír eso. Lo besé de nuevo y con eso no hizo falta que ninguno de los dos volviera a hablar.

..

— ¿Por qué Eduardo se queda en la sombra? —preguntó Carlos mirándolo a lo lejos. El sol brillaba con tal intensidad que me parecía absurdo que fuese a llover ese día.

—Mejor no hubiese venido —acusó Vanessa rodando los ojos y tomando a su novio de la mano.

—Tal vez confió en que llovería y no le gusta el sol —dijo Amanda encogiéndose de hombros.

¿Cómo? ¿Cómo demonios podía ella saber exactamente lo que había ocurrido?

Edward se movió entre las sombras y agitó la mano para saludarme, al hacerlo, el sol reflejó en su mano y envío un destello hacia todos nosotros que lo mirábamos a lo lejos.

Tragué en seco y esperé que ninguno se imaginara lo que era.

—Ah. Dile que no nos salude con esa mano, debe tener un anillo o algo —se quejó Vanessa cubriéndose la cara entre la camisa de Luis.

Me crucé de brazos.

El resto del paseo escolar me la pasé volteando cada cinco segundos a asegurarme que Edward estuviese escondido en las sombras. El solo hecho de ver el sol brillar con tal intensidad me hacía pensar que no llovería y me ponía más suspicaz de lo que quería. Me parecía como si "uno de los pupilos de Aro" hubiese tramado que esto sucediera. Edward se estaba exponiendo ante humanos, sabía además, que mis amigos eran inteligentes. La probabilidad de que lo descubrieran era tan alta que mi paseo escolar se había arruinado completamente. Mis amigos sabrían hoy sobre Edward y al hacerlo, mi mundo entero se transformaría, de nuevo.

— ¿Te pasa algo? —me preguntó Vanessa en un momento en que estaba con ella y con Luis.

—Luis, ¿te importaría dejarnos a solas?

Él asintió amablemente y se retiró mirando a Vanessa para estar seguro de que hacía lo correcto, ella le sonrió y él se fue hacia donde estaban Carlos y Amanda.

— ¿Tiene que ver con que Edward esté aquí? —preguntó.

—Me cuesta demasiado, Ness, jamás había unido mis dos mundos, y siento que lo debo dejar a un lado por estar con ustedes, es como si…no fueran la misma especie y no los pudiese mezclar.

—Por un momento pensé que te estresaba tener a Emilio y a Edward en el mismo lugar.

— ¿Qué? No, más bien es tener a Edward, a Carlos y a ti en el mismo lugar. Todos caben en mi corazón pero cuando los quiero en una misma habitación, simplemente no hay espacio.

—Nos pasa a todos, Mary. Recuerda cuando empecé con Luis, los dejaba siempre a un lado. Ni siquiera salía con ustedes, poco a poco te fui integrando a ti y luego todo se hizo más fácil. Lo mismo pasó con Carlos, sólo que allí la culpa es propiamente de Amanda, es el ciclo natural. No lo viviste con Emilio porque compartían amigos, pero esta vez todo es distinto. Cuando dijiste lo de las especies, creo que acertaste, es como si Edward fuese de un mundo distinto, uno al que te quiere arrastrar y no estoy segura de que quiera que tú entres ahí.

Tragué en seco. Vanessa lo sabía todo. Todo sin saberlo nada.

—Es eso… es todo lo que dijiste —asentí con la mirada triste.

—Tal vez sólo necesites algo que nos una —sonrió y miró al cielo que se comenzaba a nublar con rapidez.

Sonreí yo también mirando al cielo y la primera gota cayó sobre mi cara. ¿Podía pedir algo más?

Me paré de mi silla a la mayor velocidad que pude y por un momento me sentí atrapada en una película de amor, sí, en The Notebook, corrí y Edward me atrapó en sus brazos. Alcancé sus labios y lo besé disfrutando de la lluvia caer sobre mi piel, no me importaba el efecto que tuviera en mi cabello, sólo el que tenía en la piel de Edward. Sólo me importaba que ya mi novio no brillaba en el sol. Sentía un peso bajar de mis hombros y que el Universo estaba de acuerdo en que nos correspondíamos, sí, era demasiado por una simple lluvia, pero jamás pensé que llovería un día como aquel.

— ¿Le temías al sol? —preguntó Vanessa sarcástica cuando nos acercamos de nuevo a donde ella estaba sentada. Los tres estábamos completamente empapados y tragábamos agua al hablar. Sonreí como tonta y Luis comenzó a llamar a Vanessa para que entrara al techo a secarse. Ella no acudió —. ¿Y bien? —preguntó desafiante alzando una ceja. Me tensé tomando el brazo de Edward y él se aclaró la garganta.

—Soy un vampiro —dijo repentinamente y para mí fue como si la lluvia hubiese dejado de caer y el sol lo hubiese hecho resplandecer. No, Edward no había revelado su secreto.

Vanessa suspiró, tragó en seco y abrió la boca con los labios temblándole.

— ¿Matas personas?

—Sólo animales.

—Revelaré tu secreto en televisión abierta si no me haces un juramento, Edward Cullen. Prométeme que cuidarás a Mary como tu secreto y júrame que no la convertirás en una como tú. La necesito, te necesito —dijo mirándome a mí —, necesito que seas mi amiga y no una vampira.

¿En qué momento Vanessa había entendido todo? ¿Cómo había comprendido con tal facilidad lo que yo había tardado en asimilar conociendo la historia desde un principio?

— ¿Cómo…?

Edward me interrumpió.

—Te lo prometo, Vanessa.

Esas palabras se clavaron en mi corazón, ¿cómo Edward había accedido con aquella facilidad a no convertirme, luego de haberse mostrado tan renuente a ello?, ¿en qué momento mis dos mundos se habían encontrado y lo habían hecho armoniosamente? Ahora, el Universo daba vueltas dejando caer la lluvia y ya no parecía estar a mi favor. No sabía que integrar mis dos mundos significaba tener que elegir uno de ellos…el humano.

Vanessa había colocado condiciones sobre mí con la misma facilidad que me decía que la llamara o que me contaba algo sobre Luis. Vanessa y Edward habían decidido mi futuro y mi presente sin darme derecho a opinar sobre ninguno de los dos.

Edward se retiró justo al tiempo en que las nubes se recogieron y el sol y el arcoíris florecieron entre ellas.

— ¿Cómo lo sabías? —pregunté con la voz atrapada en un nudo.

—Conseguí unos libros en mi casa. Cuatro. Crepúsculo, Luna Nueva, Eclipse y Amanecer. Edward Cullen, el personaje principal, se enamora de una joven cuya sangre le atrae demasiado, pero el amor es más fuerte…

— ¿Dónde encontraste eso?

—Ya te dije, en mi casa. Te los mostraría pero no los logró encontrar.

—Tuve los mismos libros, luego conocí a Edward.

Le conté a Vanessa toda la verdad sobre cómo lo había conocido, cuándo le había preguntado sobre su secreto, las verdades sobre los dones y dónde había estado mientras yo andaba medio muerta.

—La historia se repite de una manera distinta. Te enamora, te abandona y ahora viene la batalla. Su pelea no es con Carlos y me temo que estás metiendo a Emilio en el medio, Mary.

—Emilio no es el Jacob de esta historia.

—Ahora cuéntame, ¿quién es la Victoria? Eso me preocupa bastante más.

—No tengo enemigos, Ness, nadie me quiere matar.

—Nadie que tú sepas.




Dejen sus comentarios, Robin aun no llega, asi que sigo al mando(?)
besitos y espero que el capitulo sea de su agrado :)

nadiAlejandra*

2 comentarios:

  1. oohhhhhh jajajaja esa frase del ultimo fue para morirsee..!!!!
    tipica de villanoss... NADIE QUE TU SEPAS..!!!
    AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH
    estuvo genialll..!!! me encantooo...

    muy buen capituloo...asi tan facil, tan simplee..
    y todo por los benditos libres q aparecen en sus ksas...y desaparecen cuando ya saben todoo.!!!
    espero el proximo capituloo
    besos enormes..!!!

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  2. tu blog es genial.¿afiliemos,te sigo y me sigues? es en ingles pero ay traductor en el pagina. avisame
    http;//checktheseblueskiesout.blogspot.com

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Robin Wolfe