10 may. 2010

Encuentro de Ensueño - Edward Anthony Masen Cullen

Disclaimer: La familia Cullen, Denalí y Vulturi pertenecen a Stephenie Meyer. 


4
Edward Anthony Masen

La siguiente vez que nos encontramos fue algo anticipado, acordamos vernos en aquel banco curiosamente alejado del mundo: nuestro banco.



—Me gustaría saber más de ti —dijo en un tono educado —, ¿qué te gusta hacer?


—Me gusta…—me mordí el labio nerviosa, describirme a mí misma me resultaba fatal —leer, comer —sonreí tímidamente —supongo que ¿divertirme? No lo sé, ¿y a ti?





Alzó un dedo.





—No, aún no sé suficiente de ti. 


—No soy muy interesante —mascullé. 

—Apuesto a que sí. ¿Te gusta salir con tus amigos, ir al cine, escuchar música?

—No, sí y sí —contesté en el orden que me preguntó.

—De acuerdo, ¿por qué? ¿Qué tipo? y ¿qué tipo? —sonrió torcidamente agitando las mariposas en mi estómago.

—Porque —suspiré —de un tiempo para acá, no tengo nada en común con mis amigos, me siento distante, como si…no encajara —me volví a morder el labio nerviosamente —¿qué tipo? Hmmm, musicales, comedias, un poco de drama y acción y terror en su justa medida —sonreí —y pop y rock…Y ahora me toca hacer a mí las preguntas —alcé una ceja desafiante.

—Bien, pero te concederé tres preguntas, úsalas bien —y volvió a sonreír torcidamente.





No podía desperdiciar mis preguntas, debía pensarlas bien.





—¿Tú y tu familia llevan mucho de vivir aquí? —eran dos preguntas en una, pero de una forma disimulada, quería saber de su familia ya que nunca la había mencionado y en sí la pregunta explicita.


—No. Llegamos hace un mes

—Mi pregunta fue más larga que tu respuesta —acusé.

—No hay mucho más que decir, si hablo demasiado te perderás entre líneas.

—Bien. Pero no valdrá para la siguiente pregunta.





Ahora debía hacer otra pregunta, había una que me estaba quemando los labios, ¿sería buena idea decirla ahora, en caso de que necesitara más respuestas luego? ¿O debía tantear un poco más el terreno?





—Esta pregunta —comencé a tocarme las puntas del cabello, moría de los nervios y quería evitar su mirada —es un poco loca, yo…no sé como la tomarás.


—Adelante, Mary.

—No quiero que me creas loca —asintió —ni que vayas a irte. Prométeme que lo peor que harás será partirte de risas, por favor.

—¿Tan malo es? —dijo jugando con sus labios hasta formar una sonrisa.

—¿Tú…—tomé aire, demasiado tal vez —quiero saber si tú… —sus ojos me miraban curiosos, volví a verme el cabello — eres… — mi celular sonó, con el tono que había elegido para mi mamá.

—¿Aló?

—Mary, ¿dónde estás? Tu hermana me dijo que saliste hace media hora.

—Estoy en camino a la casa, mamá. Fui…a la panadería.

—¿A qué?

—Quería…un…jugo, ¿ya vienen a la casa?

—Sí, y te quiero en la casa ¡AHORA!

—Ya voy mamá.

—¡Ahora! —repitió gritando.





Pulsé la tecla roja un millón de veces





—Dejaré que completes tu pregunta luego, tu mamá se oía molesta.





Enrojecí de la pena de que la voz de mi mamá hubiese alcanzado sus oídos.





—Está bien, las madres son así —me dio un beso en la mejilla, sus labios parecían de hielo.





Me acompañó hasta la puerta de mi edificio donde me dio otro beso. Tenía miedo que las mariposas de mi estómago salieran volando en un hipo.





—Nos vemos —dijo alejándose.


—Mañana —dije agitando mi mano ligeramente.

—En nuestro banco —sonrió y se marchó.





Suspiré. Él también lo consideraba “nuestro”.





Rato después llegaron mis padres, un sermón sobre la responsabilidad y que no me podía ir tanto tiempo, bla, bla…Luego, como siempre, se contentaron de la nada, y nos llevaron a mí y a mi hermana al cine.





Vimos una película animada, era divertida así que no me quejé. Pero tener que estar con mis papás me ponía de muy mal humor. Cuando salimos de la sala del cine, el día estaba alumbrado por uno de esos soles anaranjados, que yo odiaba, hacían al día parecer aburrido, lo odiaba. Pero el cielo estaba allí, teñido de anaranjado sin piedad.





Cuando llegamos otra vez a la casa, me encerré en mi cuarto, alejada de mis padres. Encendí la computadora y mi madre abrió sin permiso la puerta de mi cuarto.





—No puedes usar la computadora hoy.


—¿Por qué?

—Lo siento Mary,  has bajado tus notas, ¿no tienes tareas que hacer?



La miré rabiosa.



—No me mires así. Apaga eso —dijo señalando con la boca mi computadora.





Rezongué sin que eso sirviera de algo. Apagué la computadora y abrí un cuaderno cualquiera, no haría nada. Sólo me puse a dibujar, pero tenía marcada una página en la que había problemas de matemática, de esa forma si mi papá o mi mamá entraban al cuarto, podía fingir.





—Toc, toc —dijo mi hermana imitando el sonido de la puerta.


—Pasa —dije sin ánimos, cerrando el cuaderno.

—Te he dicho que no les prestes atención.

—Susy, ojalá pudiera. Pero ya la viste, entró sin avisar y ash… me saca de mis casillas.

—Ya sé. Yo pasé por todo eso, tonta. Y créeme que si tuviera dinero me fuese de la casa —se rió y rodó los ojos.

—Odio estudiar.





Se sentó junto a mí en la cama.





—No es tan malo.


—A ti te gusta estudiar —le recordé.

—Sólo hazlo asociándolo con algo que te guste, como leer o escuchar música.

—No tengo exámenes esta semana. Razón por la cual no veo motivo para estudiar —dije rodando los ojos.

—¿Y no tenías que leer un libro o algo así?

—Cierto —dije mientras sentí que una chispa llenaba mis ojos.

—Lo ves —enarcó las cejas—, es algo que te gusta y algo que tienes que hacer —sonrió.

—Gracias Susy, eres la mejor.

—No lo soy Mary, pero estoy para ayudarte.





Se fue a su cuarto y yo busqué mi libro. Comencé a leer, no era demasiado entretenido, como mis libros de vampiros, pero estaba segura de que tendría algo de interés.




Al día siguiente, mis padres salieron a comprar comida y yo le dije a mi hermana que volvería en una hora. Ella sólo me vio con cara de “regresa antes de que lo hagan papá y mamá” pero no lo dijo.





Tomé mi celular mientras esperaba el elevador y telefoneé a Edward.





—¿Sí? —dijo cortésmente.


—Hola, yo… ¿puedes salir ahora?

—Claro, estaré en el banco en un segundo.

—Bien —colgué.





Salí del edificio, caminé hasta el banco, donde ya Edward me esperaba con una sonrisa torcida en el rostro. Las mariposas volvieron a flotar y las piernas me temblaron desde donde me encontraba hasta mi destino, me senté lo más rápido que pude para que él no notara mis temblorosas piernas.





—Hola —dijo en un tono irónico —. ¿Cómo estás? —se acercó y me dio un beso en la mejilla.


—Bien —mascullé

— ¿No preguntas como estoy yo?

—Estoy segura de que me lo contarías como pregunta. Asumiré que estás bien.

—De hecho, sí. Y de hecho, sólo te queda una pregunta.





Me mordí la lengua, sino acabaría diciendo “¿Qué?” “¿Por qué?”. Tomé aire.





—No recuerdo haber gastado ya una.


Preguntaste si yo podía salir de mi casa —enfatizó la primera palabra.


—Hmmm, eso es injusto. Tú preguntaste sin límites.


—Tú no los pusiste.

—Bien, dejé una pregunta abierta.

—Y estoy ansioso por oírla.

—Bien, lo que quería saber era —me temblaban los labios y mi estómago era un nudo que llegaba hasta mi garganta.

— ¿Sí?





Exhalé aire.





—Bien, lo diré, recuerda que lo peor será partirte de risa.


—Bien.

— ¿Eres Edward Anthony Masen, ahora Cullen, nacido en 1901 que fue convertido en vampiro y por eso siempre tendrás 17? —atropellé las palabras y luego me mordí el labio deseando no haber hecho esa pregunta.





Me miró confundido.



—¿Quién te dijo eso?


—Responde, por favor.


—Sí. ¿Quién te lo dijo?

—Lo…leí.

—¿Dónde leíste mi historia, ¿Mary? ¿Dónde?

—¿No sabías que estaba escrita?

—¡NO!

—Yo…no estaba segura de que fueras tú, eres algo…distinto.

—¿Qué mas sabes?

—Sobre Carlisle, Esme, Alice, Emmet y Jasper.





Me examinó con la vista.





—¿Algo más?


—Sobre Bella —mascullé.

—¿Bella? ¿Quién es Bella?

—Tu… esposa, ¿no? —titubeé al decirlo. No quería escuchar la respuesta. No quería saber que después de enamorarme de un personaje ficticio, lo había encontrado y que ahora tenía que afrontar el hecho de que era un hombre casado.





Se rió sarcásticamente.





—No estoy casado, no conozco ninguna Bella.


—¿No? —respiré profundo. Tratando de mantener mi expresión igual.

—No y será mejor que te olvides de mí, María. Yo no…Yo, dejé llegar esto muy lejos. No debí hablarte nunca.

—Eso le dijiste a Bella.

—No sé quien sea Bella, ni mucho menos cómo sabes toda mi historia, pero esto tiene que quedar hasta aquí.

—Prometiste que no te irías, prometiste que lo peor que harías sería partirte de la risa ¡Lo prometiste!

—Sí, y estoy haciendo lo mejor, dejarte que vivas tu vida, dejarte ser feliz.

—¿Qué no lo ves? Eres lo más cerca que he estado de la felicidad.

—No conoces la felicidad.

—La estaba conociendo contigo.

—No hay felicidad junto a un vampiro.

—Tú no me harías daño, lo sé.

—Soy un monstruo de pesadilla, Mary.

—No lo eres.

—No vale la pena discutir contigo.





Se levantó del banco y se comenzó a alejar.





—¿No te gustaría leer tu historia? —grité ahogando mis lágrimas.





Se volvió y me miró sin expresión.





—Ya la conozco.


—Verás que no eres un monstruo. Te puedo traer los libros ahora mismo.

—Iré contigo.





¿Qué acaso no se quería alejar de mí?





Caminamos juntos a mi edificio, subimos juntos y le pedí que esperara en el pasillo, para que mi hermana no lo viera, aunque temía que cuando regresara, él habría huido.



Fui a mi sección especial, donde guardaba mis libros favoritos, tomé los cuatro y los metí en una bolsa oscura. Para mi suerte, mi hermana se estaba bañando, así que no sabría que yo había entrado y salido como fugitiva.



Salí y cerré la puerta sigilosamente.





Edward estaba recostado en la pared, asemejándose a una escultura griega. Sentí que mi corazón volvió a palpitar.





—Aquí están  —le extendí la bolsa. La tomó y la abrió para ver el contenido.


—¿Tiene un final feliz?

—Sí.

—Te los devolveré mañana, tengo tiempo de sobra.

—No podré verte hasta el próximo sábado.

—Claro. Bueno, te los daré el sábado.




..





Otro domingo en la noche, tratando de dormir sin hallar la forma. Escuché un ruido afuera de mi ventana cerrada. Temblé y mi corazón se agitó. Yo era una paranoica sin remedio.



Me levanté con cuidado, fui hacia la ventana  —aunque siempre decía que cómo era posible que en las películas de terror se pararan y fueran hacia donde llamaba el peligro —y entonces,  lo vi. Sentí una oleada de tranquilidad invadirme, como si alguna pieza perdida hubiese encajado en el lugar que faltaba. Abrí la ventana y entró con cuidado, sigiloso como un ratón y hermoso como sólo él.





—Tomé unas buenas ideas —pude ver con dificultad que sonreía.





Dejó los libros sobre mi escritorio y se acercó a mí.





—Supongo que puedo estar junto a ti un tiempo.





Mi corazón estaba paralizado, ¿acaso ya me había dormido? Por favor, no me dejen vivir este sueño.





—Si es lo que quieres, claro.


—Claro que es lo que quiero, Edward.

—Entonces me quedaré —mi vista se fue acostumbrando a la poca luz y vi que estaba mucho más cerca de mí.

—Mis papás pueden oírte, Edward.

—No lo harán. ¿Estás dispuesta a probarme que quieres que me quede?

—Claro que sí, Edward. —decía su nombre tantas veces como podía, recordándome a mí misma a esa película donde las gemelas se cambian de lugar y una aprovechaba cada oportunidad para llamar a su padre “papá”, yo quería aprovechar cada segundo para llamar a mi vampiro “Edward”.





No anticipé lo que haría, cuando quise reaccionar, ya su frío aliento me estaba acariciando los labios y un segundo después la magia se apoderó del momento, un beso inigualable, mágico, era la única palabra que lo describiría. Edward fue muy delicado, teniendo cuidado de que sus colmillos no me tocaran, tal como el libro lo describía, pero mucho mejor, porque era yo quien estaba sintiendo el roce de sus labios.





Me separé de él, un poco nerviosa. Temía que mi papá entrara al cuarto y me viera allí, besando a un extraño… Un extraño para él, claro está.





—¿Estás bien? —preguntó.


—Sí —dije tratando de calmar mi corazón.

—Sabes, mientras leía esos libros me enamoré de Bella, pero…ella no es real y tú eres mucho mejor —sonrió torcidamente —y haces eso del corazón, que se acelera. Me gusta.

—Yo me enamoré de ti cuando leí el libro.

—Supongo que esto hace nuestra relación algo oficial, ¿no?

—Seguro, Edward.

—Sólo para aclarar…no leo mentes.

—¿No?

—No. Y hay muchas otras cosas, que no son reales. No sé cómo esa mujer supo tanto de mí o mi familia, pero hay detalles que definitivamente salieron de su imaginación.

—¿Alice tampoco ve el futuro?

—No. No tenemos súper poderes. Acerca de Bella, no sé de donde la habrá sacado, tal vez eres tú, en cierta forma.

—Tal vez —dije sonrojándome y tratando de recordar mentalmente cómo respirar.

—Y no vamos a la escuela con humanos, eso es aburrido. Tratamos de salir lo menos posible.


Siempre había pensado que era estúpido asistir a la escuela después de haberla vista completa. Lo que daría yo por no tener que ir más.



—¿Brillas al sol? —pregunté curiosa.


—Te dejaré dudar sobre eso —esbozó una sonrisa torcida y acarició mi mejilla con sus dedos gélidos.





Había detalles que eran imaginarios. En definitiva, no lo era su perfección. Lo demás era secundario, todo era secundario si tenerlo cerca de mí era real, si su roce era tan delicado, tan suave…Me quedé en blanco, sólo había una cosa que no sabía si podía tolerar.





—¿Son vegetarianos? —pregunté tratando de que mi expresión no se alterara.


—Absolutamente —dijo con una sonrisa muy ancha —eso es completamente cierto.

—Pero sí fuiste rebelde.

—Eso también, pero me avergüenzo mucho.

—No tienes por qué.



Se quedó en silencio y me miró de una forma que jamás olvidaré. Su voz comenzó a preguntar, con el tono exacto que siempre me había imaginado.


—¿Sería muy sacado del libro si me quedó a verte dormir?


—No. De hecho, me cuesta mucho dormir, tal vez tu compañía me haga bien, sé que a tu lado nada malo me podrá suceder.

—Entonces duerme, Mary, descansa —me besó en la frente y me acarició el cabello, lo siguiente que recuerdo es estar caminando sobre las nubes, soñando y aún así sintiendo su aliento sobre mi piel.



RobinW






4 comentarios:

  1. ES TAN TIERNAAAA.:!! ME ENCANTA ESTA HISTORIAA...CREO Q YA LA HABIAS PUESTO UNA VEZ EN TU BLOG..PERO LA VUELVO A LEER..PORQUE LA AMOOO.!!!

    AMO Q EDWARD SEA EDWARD PERO A MEDIAS..! JAJAJA

    BESOS ENORMES.!!!

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  2. me enamore....

    ...otra vez...

    me encanto, lo unico q no concuerda es como nunca supo del libro??

    entonces su amigo podria ser un lincantropo????

    wuoo eso seria buenisimo ya me lo imagino.....

    me encanta tu facilidad para escribir, si yo tuviera la mitad de talento...ufff no sabes las historias q tengo en mente pero a la hora de escribir me quedo en blanco....

    espero con ansias el siguiente capitulo!!!

    segui asi...

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  3. q jenial y q tiernooo jajajajajaj sigue subiendolos porfis como termine de leer los libros esto es suuuper mas lectura entretenida

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  4. woooooooooooooooow me encantooo!
    quiero maaaas!:)

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Robin Wolfe