6 ene. 2010

Isabella Decide Amar. 12 "De disculpas vive el hombre (Parte 1)"





Disclaimer: Todos los personajes, escenarios y nombres pertenecen a Stephenie Meyer. Título adaptado de Veronika decide morir.
Summary: Bella y Edward se comprometen en matrimonio. El deseo y el interés son sus verdaderas razones, pero Jacob Black le probará a Bella lo que es amar. Jacob/Bella/Edward. Todos Humanos.




Isabella decide amar

Capítulo 12
 De disculpas vive el hombre (Parte 1)


-Hola –dijo Jacob a Renée que lo miraba como si lo quisiera matar -. ¿Puedo pasar? –preguntó un tanto tímido.
-No tengo otra opción –masculló ella.
-Renée –ella mostró una cara larga –. Señora Swan –corrigió Jacob –yo lamento que usted piense que no soy el hombre que su hija merece, yo… no sabría cómo demostrarle que lo soy.
-No necesito que me demuestres cosas que no puedes demostrar Jacob Black.
-Yo… amo a Bella y es todo lo que me importa. Y todo lo que a usted le debería importar.
-Arruinaste su boda.
-Su boda iba a arruinar el resto de su vida.
-No puedes estar seguro.
-Escuche, Bella no tiene por qué ser infeliz como lo son ustedes, ella tiene derecho a ser feliz y si una mínima parte de su felicidad está junto a mí, entonces créame señora que me verá todos los días cruzar esta puerta. –Y así lo hizo, le pasó por un lado y comenzó a subir las escaleras. Se detuvo a mitad de camino y se volteó a ver a Renée –porque un hombre de verdad cruza la puerta y no trepa la ventana para no ser visto.
-No juzgues a Edward.
-No me juzgue a mí.

Jacob siguió subiendo las escaleras y se detuvo frente a la puerta de la habitación de Bella. Sintió hormigueos y vibraciones, respiró profundo y tocó la puerta.

-Pasa –dijo Bella.
Jacob abrió la puerta un poco y Bella sonrió.
-¿Jake? No esperaba que fueras tú –su sonrisa se hizo más ancha.
-Era parte del plan –se mordió el labio. Le parecía que Bella lucía hermosa, llevaba un pijama de short y una camiseta. Jacob era consciente de que no usaba sostén así como de su cabello enmarañado y su rostro natural.
-Ay debiste avisarme, mírame cómo estoy –Bella comenzó a moverse por toda la habitación buscando su estuche de cosas para el baño mientras agradecía haberse cepillado los dientes.
Jacob sólo la observaba de un lado a otro y en cuanto estuvo a su alcance, la tomó por la cintura y la aprisionó contra la pared.
-Nunca había visto a una mujer más hermosa que tú, hoy.
-Mentiroso –dijo Bella casi jadeando, sentir el aliento de Jacob tan cerca de su rostro le dificultaba pensar y hablar con normalidad.
-Te amo –susurró pegado a su cuello.

Bella sintió un millar de hormigas caminar por su vientre y fue consciente de que tenía muy poca ropa puesta. Se quedó observando a Jacob y notó lo hermoso que se veía. Llevaba pantalones de jean oscuro, zapatos deportivos y una camisa ceñida a su cuerpo. Pero lo que le daba un toque sexy era una chaqueta de cuero negro. Bella se mordió el labio inferior y Jacob lo capturó con los suyos para enloquecerla con un beso voraz.

Una de las manos de Jacob se despegó de la pared y viajó al muslo descubierto de Bella, tocando su piel y causando choques eléctricos en cada lugar que rozaba. Su mano llegó hasta la intimidad de ella –por encima de la ropa –y se dedicó a acariciar esa zona que se sentía orgulloso de haber sido el primero –y con suerte el único –en descubrir.

Bella comenzó a gemir en la boca de Jacob, aumentando la excitación de éste, la cual Bella sintió pronunciarse aún con el pantalón. El calor aumentaba entre los dos y la distancia se reducía. Se besaban, se abrazaban, se tocaban, sin miedos, porque ya se pertenecían y no había nadie que se interpusiera entre ellos.
Sus manos ansiosas buscaban formas de quitar la ropa del otro, cuando la puerta de la habitación de Bella se abrió.

-Vete de mi casa, Jacob Black –gruñó Renee.
-Mamá –grito Bella con histeria y un jadeo entremezclado –. ¿Qué?
Jacob se separó de Bella y se pasó la mano por los labios para tratar de limpiar la evidencia –aunque el bulto en su pantalón resultaba mucho más delator –mientras Bella se mordía los labios para tratar de calmar la hinchazón.
-Señora Swan –dijo Jacob en tono educado.
-Higginbotham, mi apellido es Higginbotham.
Bella se quedó fría.
-Sí Bella. Yo sólo quería despedirme de ti, pero tal parece que estás demasiado ocupada –dijo a su hija sin despegar la vista de Jacob.

En ese momento fue que Bella se dio cuenta que los repentinos ataques de su madre a ella y Jacob no eran más que una forma de descargar su rabia y su arrepentimiento por no haber aprovechado a Charlie. El divorcio era oficial.

-Yo –Renee soltó una lágrima y Bella corrió a abrazarla.
-Mamá, lo siento –masculló Bella pegada al oído de su madre; se sentía terriblemente culpable porque había deseado infinidad de veces que eso pasara.
-Ven aquí Jacob –dijo Renee extendiendo una mano hacia él.
Jacob se integró al abrazo de madre-hija entendiendo que la mujer estaba terriblemente dolida.
-Lamento lo que te dije antes, sólo… te pido que hagas a mi Bella la mujer más feliz –las lágrimas de Renee salían sin parar y sus sollozos calaban en el corazón de Bella, haciéndola querer llorar también, mas no lo hacía, porque su propia felicidad era demasiado grande y las lágrimas no salían con naturalidad. Se sentía egoísta.
-¿Por qué parece que te despides para siempre? –preguntó Bella sintiendo que los brazos de Renee la abandonaban y el abrazo entero se deshacía.
Jacob se sentó en la cama y se quedó mirando a las dos mujeres: una con el semblante destruido, la otra con un semblante repuesto, de dicha y felicidad.
-Porque me voy cariño –masculló bajando la vista.
-¿A dónde? –preguntó Bella sorprendida. Jamás se imaginó que el divorcio de sus padres significaría la separación, aunque era obvio que así sería. Ése era el cometido de un divorcio.
-A Phoenix –Renee miró a su hija con dulzura y le acomodó un mechón castaño detrás de la oreja, le sonrió y a Bella le conmovió ver que lo hacía con dificultad, con las arrugas de sus ojos marcándose y las lágrimas sobre ellas –mi vuelo sale mañana.
Se abrazaron de nuevo y suspiraron sabiendo que sus vidas estaban sólo a punto de comenzar.

--
Edward despertó ansioso por ir a hablar con Tanya. Tomó su volvo y condujo hasta su casa. Había pasado la noche afuera para tratar de aclarar sus ideas.
Entró a la casa y sólo halló a Alice sentada en el piano sin usarlo, porque no sabía tocarlo.
-¿Dónde está Tanya? –preguntó Edward sin saludar a su hermana.
-Se fue. Papá y mamá la acaban de llevar al aeropuerto.
-¿Qué? ¿Cómo dejaste que se fuera?
-¿Qué se suponía que hiciera? –dijo levantándose y mirando a su hermano con furia. A Edward siempre le sorprendía que siendo tan pequeña pudiese causarle miedo cuando se enfurecía –. Ella esperaba que le dijeras algo después de tu no-boda y te desapareciste, Edward –pronunció su nombre haciendo énfasis en cada sílaba.
-Quería estar solo, ¿de acuerdo?
-Lo siento –dijo Alice con la mirada baja –parece que ella también quería estarlo –el tono de su voz se había apaciguado, pero no el sentimiento que Edward cargaba, era como si un monstruo lo comiera por dentro, ¿es que él no tenía derecho a un final feliz?
Se sentó en el piano colocando una de sus manos en el puente de la nariz, cerró los ojos y trató de pensar qué podía hacer, aunque una voz en su interior le decía: «Ya es tarde».
La puerta de la casa de los Cullen se abrió, Edward se levantó inmediatamente y se paró frente a su padre.
-Papá, ¿dónde está Tanya?
Carlisle no respondió.
-Cancelaron los vuelos a Alaska, hay una gran tormenta cariño –anunció Esme con el corazón en la mano mirando a su hijo con dulzura.
-¿Alaska?
-Quería estar con su familia –masculló Carlisle.
-¿Y dónde está ahora?
-Lo siento cielo –Esme colocó una mano en la mejilla de Edward –no nos quiso decir.
Edward suspiró y dándole la espalda a su familia, salió de su casa y caminando bajó hasta lo que era en sí Forks.
Estuvo horas caminando de un lugar a otro, pensando dónde Tanya podía estar, algo le decía que ella estaba ahí, en ese pequeño pueblo. Dudaba que hubiese tomado un taxi para volver al estado de Washington, ya que estaba tronando y ella era muy miedosa.
Miedosa.

--
-¿La vas a extrañar?
-Claro tonto –dijo Bella apoyándose en el hombro de Jacob.
-Creo que habrá que eliminar esa escalera –dijo él haciendo círculos en la mejilla de ella –no quiero que nadie más tenga acceso a tu cuarto.
-Eres un tonto.
-Lo sé –tomó su barbilla con una mano y luego con las dos apresó la cara de Bella –así como tú sabes que te amo –Bella trató de asentir pero las manos de Jacob le impedían moverse, él se acercó y le clavó un beso en los labios que a los dos les supo a eso que llaman amor real.
-Lamento haber creído que lo nuestro no iba a funcionar –dijo Bella en cuanto las manos de Jacob la dejaron libre.
-Lamento no habértelo hecho ver antes.
-Gracias.
-¿Y por qué serán hermosa?
-Por esto, por haber luchado por mí.

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-¿Edward? –su voz era un susurro tan tímido que la palabra sonó distorsionada, los sollozos y el resoplido de su nariz eran mucho más claros que el sonido que brindaba su voz.
-Sí –afirmó él caminando pausadamente hacia ella. Se sentó en cuclillas al frente y la miró a los ojos azules que lo hacían enloquecer.
-¿Cómo me encontraste? –preguntó ella esbozando una media sonrisa y con la voz más clara.
Edward acercó una mano a su rostro y le secó tantas lágrimas como pudo y le dedicó una sonrisa torcida al ver que no soltaba más.
-Es tu refugio –le dijo cambiando de posición hasta sentarse a su lado –aquí te solías esconder cuando tenías miedo –sonrió torcidamente de nuevo.
Tanya soltó una risita.
-Había olvidado que lo sabías –bajó la mirada, –había olvidado que me conocías tan bien.

Edward y Tanya habían sido novios por cuatro años y allí, en la cancha del gimnasio era donde Tanya se escondía cuando no había estudiado para un examen o había peleado con una amiga.

El suelo estaba pulido y sus espaldas reposaban sobre la grada inferior, mientras Edward miraba alrededor recordando momentos ahí. Tenía tanto tiempo sin regresar a su escuela que le parecía que estaba atrapado en una película; miró los aros de baloncesto y recordó así la primera vez que vio a Tanya.

Tanya era porrista en la escuela, la capitana. A Edward le encantaba colarse en las prácticas para verla saltar con sus ondas rojizas.

-¿Qué nos pasó? –preguntó Edward regresando al presente.
-Fuimos estúpidos –se rió ella con ese tono que te produce la alergia de después de llorar.
-Lo somos –masculló él y con una mano la hizo mirarlo de frente. El contacto visual duró unos segundos y al mismo tiempo sus ojos se cerraron y sus labios se acercaron hacia ese beso ansiado por más de cinco años. Sus lenguas conocían el camino, y lo recorrían sin pena. Sus cuerpos, esperaban quietos el momento en que se atrevieran a fundirse.
-Ojalá nuestro destino hubiese sido diferente –dijo Tanya acariciando el cabello despeinado de Edward.
-El destino no está escrito en piedra –sonrió –las cosas pueden cambiar.

Edward se levantó y se alisó la ropa, sonrió de esa forma torcida que hacía que lograra lo que quisiera y estiró su mano a Tanya como un caballero, ella la iba a tomar y él la alejó un poco para interrumpir con unas palabras.
-¿Bailarías conmigo? –le acercó la mano de nuevo y Tanya la tomó, él la levantó y la acercó a su cuerpo hasta que parecían estar listos para bailar un vals.
El baile de graduación había sido en ese mismo salón.
La mano de Tanya reposaba sobre el hombro de Edward y la de él, en la espalda de ella.
-No hay música –dijo ella sonrojándose.
-¿Ah no? ¿Cómo le llamas a ese sonido que hace tu corazón al palpitar?

Y para Tanya esas palabras fueron más que suficientes. Edward era un excelente bailarín y ella como buena porrista no se quedaba atrás; sus cuerpos se movían con perfecta coordinación alrededor de su propia pista de baile, mientras la lluvia repiqueteaba en las ventanas del gimnasio.
-Sólo quería decirte –susurró Edward al oído de su pareja de baile –que nunca te deje de amar.
-Yo quería disculparme por haberme ido así, Edward.
-Está bien, tenía que pasar. Pero ahora, somos sólo nosotros dos escribiendo una hermosa historia de amor.

--
Cuando la música insonora se detuvo se quedaron mirándose durante un tiempo que les parecía maravilloso.
-Nos lo debíamos –dijo Edward mirando al piso, sabiendo que aún se debían algo más.
-Sí –suspiró Tanya. Caminó hacia las gradas y comenzó a subirlas, dejando un zapato en una y otro en una más arriba. Se quedó en la grada más alta y miró a Edward desde allí. –Ups –masculló colocando una mano sobre su boca, para luego morder su dedo índice y bajarlo desde su boca hacia el centro de sus pechos.
Edward ronroneo como un gato a su merced.
Tanya se deshizo de su camisa y su pantalón antes de que a Edward le diera tiempo de avanzar; inmediatamente al verla Edward corrió gradas arriba lanzando su ropa mientras subía. Ella se reía nerviosa.
-Llevo cinco años esperándote, Cullen.
-Más –le corrigió Edward posicionándose sobre ella en la grada más alta. No tenían miedo a caerse, no les importaba si seguían juntos.
Tanya soltó un gemido cuando sintió la erección de Edward sobre su entrada –aunque ambos conservaban la ropa interior aún –. La boca de Edward halló su lugar en la piel descubierta de los pechos de Tanya. Los besaba y lamía, hasta que finalmente se dedicó con entusiasmo a succionar uno de ellos hasta dejarle una marca que le duraría un tiempo considerable. Así, Tanya sentía que la erección de Edward crecía y sincronizados como en el baile llegaron juntos sin que él la hubiese penetrado aún.
-Ed…w…ar…d –dijo Tanya entrecortadamente metiendo las manos entre el bóxer y el trasero de él, luego las sacó y tiró del elástico retirándolo por completo.
Edward le sonrió y procedió a hacer lo propio con la tela que aún cubría el cuerpo de ella.
La penetro, la besó, la saboreó, la acarició e hizo todo aquello que llevaba tanto tiempo queriendo hacerle. Parecía que mientras más tiempo se esperaba para ese momento de sexo salvaje y dulce con más pasión llegaba.

--
Jacob movía su pierna inquieto mientras Bella tomaba una ducha, a él le parecía escuchar con claridad como el jabón rozaba la piel de Bella –y envidiaba a ese jabón como nada –escuchaba el agua caer y el cabello de Bella golpear su espalda. Trató de acompasar su respiración; lo logró, pero el movimiento inquieto de su pierna no se detenía. Se levantó de la cama y con un poco de miedo llegó hasta el baño, abrió la puerta y le invadió el vapor producido por el agua caliente. Bella retiró un poco la cortina y se quedó observando a Jacob. Se pasó una mano por la frente para impedir que la espuma le cayera a los ojos.

-¿Pasa algo? –preguntó extrañada.
-Te extraño –dijo él con el corazón a punto de desbocársele. Bella se mordió el labio inferior.
-Puedes quedarte –se encogió de hombros y cerró de nuevo la cortina. –Es lo bueno de estar enamorada de tu mejor amigo –dijo Bella alzando la voz sobre el volumen del agua cayendo –que siempre puedes confiar en él.
Jacob no respondió.
Bella siguió su baño como si nada, la presencia de Jacob no le incomodaba. De pronto vio como la cortina del baño se abría rápidamente.
-Pues que suertudos somos, ¿no? –dijo Jacob alzando una ceja.
-Tal vez demasiado –dijo Bella con la voz entrecortada. ¿Por qué un hombre tan jodidamente sexy se había enamorado de ella? Sabía que algún día tendría que devolver tanta buena suerte.



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Wow, a estos como que se les subió la temperatura ¿no?

Ahora sí queda un capítulo o uno más un epílogo, ya veremos.
Gracias por todo su apoyo, hoy espero muchos comentarios :)
Escuché en unos aullidos por ahí que Tini Black cumplía años hoy ^^, así que Feliz Cumpleaños linda, gracias por todo el apoyo & tus locas ideas

5 comentarios:

  1. como que fue a ti que se te subio la temperatura jejejeje!! estuvo superr!! un gran regreso!! esperaba este cap en el que Edward y Tanya se reunian y en verdad quedo super!!

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  2. you back babyyy!! finally :)
    AYYYYYYYYYYYY! pero q amor, todos terminaron felices, pero a su manera, Renne se fué, pero tendra q buskr la felicidad en otro lado
    y bella con jake (L) q amoooooooooooor!
    Edward y tanya.... esto es anti natural para mi, pero rescato el romanicismo de mi Edi de esperarla tanto tiempo O.o amo a este hombre y amé el final y amo como escribeees!
    ahora quiero cuarto creciente, please baby xD
    oye oye, se me okurrio un oneshot, para un "yo sin tu amor" podrias hacer el brake up de Charlie/rennee seria interesantísimo ;)
    y obvio q el baltazar/bianca ♥
    te kiero Robilin BYEEEE

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  3. ROBINNNNNNNNNNNNN....!!!!

    dios no aguantaba mas las horas de que volvieras....con todas las fuerzas como lo has hechoo..!!
    con este capitulo impresionante empezaste el año a full..!!!

    me encanto, me fascino, no tengo palabras para decirte lo que fue entrar a tu blog y leer el cap..
    francamente estoy anonadada con el rumbo de esta historia, gracias a dios ambos se dieron cuenta de su error y me encanto que bella haya tomado la desicion...

    espero con muchisimas ganas el proximo capi...
    te deseo lo mejor...y desde ya gracias x esta historia maravillosa...
    (si supieras realmente lo que me gusto este cap)

    besos enormes..!!!

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  4. Ya te deje el comentario en FF... pero no importa. Me encanto el capitulo... y solo espero que las dos parejas puedan ser felices!!!

    Adoro tus escenas candentes^^

    TE AMO AMIGA!!!

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  5. Tus palabras, tú sentir sólo gritan que eres tú, tú quién escribe así. Besotes mi Robin

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Robin Wolfe