29 sept. 2009

Isabella decide Amar: 1. Cena con diamantes

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Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Título adaptado de "Veronika decide morir", título del capítulo de "Desayuno con diamantes".
Summary: Bella y Edward se comprometen en matrimonio. El deseo y el interés son sus verdaderas razones, pero Jacob Black le probará a Bella lo que es amar. Jacob/Bella/Edward. Todos Humanos.
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Isabella decide amar
Capítulo 1. Cena con diamantes
"El amor y el interés se fueron al campo un día, más pudo el interés que el amor que le tenía"
Bella POV

El gran anillo de diamante y oro blanco pesaba en mi dedo cada vez que lo contemplaba, a pesar de que se encontraba guardado en la pequeña caja de la joyería. Mi corazón comenzó a latir más rápido de lo normal. Era un plan perfecto, de eso estaba convencida, o al menos me quería convencer.

Cerré la caja y la coloqué sobre el vestido que reposaba en la cama. Coloqué los tacones en el piso justo bajo el vestido y miré el reloj por décima sexta vez en los últimos cinco minutos. Ya eran las cinco de la tarde y el sol se comenzaba a ocultar.

El crepúsculo era el momento favorito del día para Edward, a mí me parecía hermoso, pero no necesariamente espectacular. Prefería ya la noche entrada, con las estrellas titilando o una tarde profunda, con el sol señalando las cuatro de la tarde, un paseo por la playa y una fresca limonada. Edward era más de ir a pasear a Port Angels o Seattle, de tomar el auto y correr con él. Esas cosas a veces me hacían pensar en lo difícil que sería estar casados, así que encendí la computadora en busca de alguna distracción. No deseaba pensar en los contras de casarme ahora, y mucho menos pensar en que Edward no era el indicado.

Revisé mi correo. Tenía un mensaje de Ángela, ella estaba viviendo en California ya que estudiaba allá, en la USC, Ben estudiaba con ella y ahora no se hablaban muy seguido, su relación había terminado dos semanas después de la graduación. A diferencia de ellos, Edward y yo habíamos sobrevivido a las vacaciones de después de la graduación y aún después, dos años más.

Ahora yo tenía 20 años y Edward 21, se burlaba de mí diciendo que no podría beber champaña en la boda, pero yo no tenía intenciones de posponer nuestro casamiento, y tampoco las tenía él.

Miré el reloj en la parte baja del monitor, ya eran las cinco y media, respondí el correo de Ángela y fui al baño a cepillarme los dientes por quinta vez en el día. No había comido nada después de la tercera y la cuarta vez, pero cepillar mis dientes me relajaba.

Regresé a mi habitación y decidí que era tiempo de vestirme y arreglarme. Tenía aún el cabello húmedo y no tenía ganas de prender el secador, así que con un poco de espuma lo ondulé más de lo natural para verme presentable: hoy sería un día especial.

Me quité el mono del pijama y la franelilla que llevaba. Sólo necesitaba ponerme el vestido ya que al bañarme me había colocado de una vez la ropa interior adecuada para éste.

Quité la cajita de gamuza azul de encima del vestido y me lo coloqué por debajo. El vestido era divino, era blanco crema con flores color coral, estilo cóctel y amarrado en el cuello. Había sido un obsequio de Alice, la hermana de crianza de Edward, ella había sido acogida por el Dr. Cullen y su esposa Esme. Al parecer sus padres habían muerto en un accidente de tráfico junto a su hermana, ella iba en el mismo auto, pero en lugar de morir, había perdido la memoria al haberse golpeado muy fuerte la cabeza.

Alice era una de mis mejores amigas, éramos bastante diferentes, pero eso no evitaba que pudiésemos divertirnos juntas.

Me senté en la cama con el vestido sin amarrar aún. Suspiré y me agaché para tomar los zapatos, los tacones debían medir al menos diez centímetros, claro está, también había sido idea de Alice. Decía que una mujer con una altura falsa siempre era capaz de mostrar seguridad, y eso era precisamente lo que necesitaba hoy.

Encajé los pies en los zapatos de color coral y moví mis manos hacia mi cuello para amarrar mi vestido. Un gélido roce me detuvo en el momento, volteé con un hormigueo en el vientre y sonreí al ver aquellos ojos miel dorada que me hacían suspirar.

-Yo me encargo –susurró. Tomé mi cabello a un lado para facilitarle el trabajo. Las manos de Edward no tardaron ni un segundo en hacer un lazo que sujetara el vestido. Se sentó a mi lado en la cama y entrelazó nuestros dedos sobre mi muslo.

-¿Cómo estás? –inquirí sonrojada.

-Bastante bien, ahora. –su boca dibujó una sonrisa torcida y se acercó a mis labios. A un centímetro de ellos se detuvo y subió para darme un beso en la frente.

Refunfuñé y le besé en el cuello que era a la altura donde estaban mis labios ahora. Cuando lo hice inhalé su fina fragancia, más allá del caro perfume que utilizaba él por sí solo tenía un divino olor, algo floral y sin embargo muy masculino.

Su camisa blanca tenía dos botones abiertos que me dejaban entrever su pecho desnudo –aquel que se negaba a mostrarme en su totalidad –el resto de él estaba completamente divino también. Pantalón de dril negro, zapatos de vestir negros también y la camisa ligeramente remangada. Estaba segura de que a la hora de presentarse a mis padres alargaría la camisa hasta sus puños y abotonaría los botones restantes.

Acomodé mi cabeza en su hombro y él comenzó a acariciar mi espalda con su pulgar.

-Hay un escalón roto en la escalera –susurró dejando su aliento a hierbabuena en mi cabello.

-Pues tendrás que repararlo –bromeé.

-Yo no lo rompí ¿Sabes quien fue? –la acusación en el tono de su voz heló mi corazón.

-¿Qué haces aquí? –dije sorprendida al verlo entrar por la ventana.

-No sabía que te molestaría.

-No, claro que no…más bien me alegras.

-Espero que tu “novio” no se molesté porque usé su escalera –el entrecomillado se notaba en su voz cuando pronunciaba la palabra con n. Jake nunca había estado de acuerdo con mi relación.

-No tiene porque saberlo –dije en tono pícaro, sus ojos se clavaron en los míos y yo tuve que mirar a otro lado.

-Tal vez peso un poco más que él…-dijo bajando la voz con cada palabra.

-¿Ah?

-Creo que rompí un escalón –se sonrojó y ambos estallamos en risas.

-Cuando te vayas…usa la puerta, tonto.

-No –negué subiendo los hombros y poniendo carita de cachorro.

Edward se movió de forma que mi cabeza no se apoyara sobre su hombro pero no me cayera. Escudriñó mi rostro y suspiró. Yo traté de no cambiar el gesto.

-Y… ¿vendrá Alice?

-Claro. –ya lo sabía, sólo buscaba distraerlo.

Alice vivía en el campus de la Universidad de Georgetown, pero vendría hoy para darnos el apoyo moral que ambos necesitábamos. Ella era la única que sabía nuestras intenciones de la noche, ya que era imposible guardarle un secreto.

La ceremonia de compromiso –si es que se le podía llamar así –era una excusa para dar la noticia juntos. Habíamos dicho que teníamos un importante anuncio, esperábamos que con la inteligencia que nuestros padres poseían hubiese al menos sospechado de nuestras intenciones.

Antes de todo me aseguré de que la pistola de mi padre estuviese descargada y de que Reneé no fuese a cocinar, de lo contrario mi “ceremonia de compromiso” hubiese pasado a ser noticia de primera plana en Forks. Nadie quería que la comida de mi mamá matara al doctor del pueblo, y como no podía saber cuántas pistolas guardaba mi papá, la cena se llevaría a cabo en casa de los Cullen.

Carlisle y Esme eran sumamente amables conmigo y me trataban como a una hija más. Mi mamá siempre decía: “no te fíes Bella, nadie puede amar a otro como ama a un hijo”. Ella también le tenía mucho aprecio a Edward, pero no disimulaba con lo que no le simpatizaba de él, mi padre por su parte no disimulaba nada: lo odiaba y así tal cual lo trataba.

-Debería irme, Esme está nerviosa por la comida. –me dio un beso rápido en los labios y se dirigió a la ventana.

Aquello era lo único que mi padre le había concedido a Edward –por más extraño que parezca –construir una escalera que le diera acceso directo a mi cuarto. Su condición era que siempre que Edward la usara la habitación de mi cuarto debía estar abierta. Aquello lo cumplíamos muy pocas veces, después de todo no hacíamos nada “indebido”. A veces creía que mi padre había accedido a aquella loca idea de mi novio para no tener que verle la cara al abrir la puerta.

De cualquier forma, que Edward estuviese en mi cuarto no tenía gran diferencia a que estuviésemos en un parque público. Edward era muy tradicional, más que tradicional, era anticuado. Se negaba a las relaciones sexuales prematrimoniales, aquello no me agradaba demasiado, pero como en tres meses estaría de camino al altar, mis problemas se acabarían.

Tomé el teléfono para llamar a Rosalie, mi mejor amiga, quería que ella supiera la noticia antes que los demás.

El teléfono repicó dos veces y luego sonaron unos jadeos perturbadores. Luego una risita y finalmente la voz de Rose en el teléfono:

-¿Bella? –preguntó con cierta ironía para luego mandar a callar a alguien con un “shhh” y otra risita.

-¿Estás ocupada?

-No, tranquila. Sólo es Emmet, dime.

Me sonrojé por pena ajena. La verdad es que no me interesaba con quien estuviera.

-No es importante, Rose, te llamo más tarde.

-¿Más tarde? Más tarde si estaré ocupada, habla ahora tonta.

Ambas nos comenzamos a reír y lo siguiente que oí fue la voz de Emmet.

-Habla ahora que aún conservamos la ropa –me reí y me imaginé a Rose arrebatándole el teléfono a Emmet.

-¿Qué pasó?

-Es que…quería contarte…yo…-qué difícil era esto –me casaré con Edward.

-¡¿Qué?! –gritaron Emmet y Rosalie al unísono.

-¡ROSE! ¿Estoy en altavoz? –grité con las mejillas encendidas.

-¡Ups! Emmet te dije que te callaras –dijo y se notaba que había puesto la mano sobre la bocina, rodé los ojos y ella siguió hablando -¿Cómo que te casas con él? ¿Estás loca?

-Claro que no, Rose.

-Bella, si unos zapatos te gustan en una tienda…

-Ajá –ya me imaginaba por donde venía.

-…antes de comprártelos, te los pruebas, ¿cierto?

-Sí

-Porque te molestaría que cuando llegaras a tu casa descubrieras que no son tu talla…

-Ajá. – ¿cuántas veces me había dicho algo parecido? Cambiando las metáforas, pero todo llegaba al mismo punto.

-…y más aún que en la factura dijera “no se aceptan devoluciones”

-Ya entendí Rose.

-Entonces, ¿ya? –dijo en tono pícaro.

-¡NO!

-Algo está mal entonces, Isabella –me llamaba así para enfurecerme.

-Rose, no necesito “probar” la mercancía. Amo a Edward y sé que seré feliz a su lado.

-Apuesto mi belleza a que no.

-Suenas segura –dije en tono irónico. Lo siguiente que escuche fue un “Emmet…no” y yo sola en la línea telefónica.

Esperaba que mis padres tomaran la noticia mejor que mi amiga, sabía que era una locura casarme y más siendo tan joven, pero no aguantaba un minuto más.

Mi casa ya no era mi hogar, desde hacía un año mis padres habían estado fingiendo un matrimonio y un amor, aquello era estresante y repulsivo. Se notaba en la forma en que se tocaban que ya no sentían nada el uno por el otro. No entendía porque fingían todo eso, ¿por qué simplemente no se divorciaban? Seguro porque no querían ser los nombres en las bocas de Forks, pero de alguna forma u otra lo serían, no veía por qué no arriesgaban un poco por su felicidad.

Edward por su parte, llevaba un año entero fingiendo ir a la Universidad, Carlisle soñaba con que su hijo apareciera con un título universitario y que pudiese ser colgado junto al suyo en la “Pared de Honor Cullen”, pero Edward no tenía ninguna intención de terminar la carrera. Él quería hacer muchas cosas variadas, nunca me las había confesado todas, pero estaba segura que la mitad de ellas implicaban un auto. Creía hasta en la posibilidad de que quisiera probar suerte como taxista mientras conseguía dinero para competir en la serie Nascar. Aquello me daba un poco de miedo, me imaginaba que eso evitaría que pasáramos demasiado tiempo juntos. Pero yo no sería como mis padres, yo sí sacrificaría algunas cosas por ir en búsqueda de mi felicidad.

Decidí que ya era hora de bajar a la sala. Mis padres estaban frente al televisor –bastante separados –ya vestidos y listos para salir. Ambos voltearon cuando mis tacones agudos resonaron en las escaleras.

Charlie se levantó y Reneé justo después. Él iba vestido con jeans y una camisa de manga larga, no entendía por qué habría decidido usar jeans. Mi madre por su lado, vestía también de jean, ¿qué pasaba en esta casa? Al menos compensaba con la camisa lila de lino. Sonreí para dar un poco de calor a la situación.

Charlie apagó la tele y nos encaminamos hacia la puerta de salida. Escuché que mi papá tomó las llaves y fue él quien ocupo el asiento del conductor de mi Pickup Chevy. Cuando los tres estuvimos adentro, Charlie encendió el motor, y salió en retroceso de la casa Swan.

El camino a la mansión Cullen se me hizo más largo de lo que esperaba. En cuanto los árboles hicieron el camino más oscuro supe que estábamos más cerca. Quedaba un hilito de sol que hacía ver al cielo muy anaranjado. Minutos después éste se tornó completamente negro y la casa blanca se alzó sobre nosotros.

Reneé fue la primera en bajar y Charlie el último. Yo tomé la cabecera de los tres caminando con dificultad hacia el lugar que nos esperaba. Rezaba silenciosamente porque todo saliera bien.

Toqué el timbre una vez y mis padres apoyaron cada uno una mano en mi hombro. Alice fue quien abrió la puerta, la saludé con un abrazo y ella hizo lo mismo. Acto seguido la presenté a Charlie y Reneé y luego entramos a la casa.

La casa lucía mucho más hermosa de lo normal. Había velas iluminando y dando un aire cálido muy necesario. Los cristales permitían a la luna iluminar naturalmente.

El aire estaba mezclado con el olor de Edward –que no tardó en aparecer –y lo que parecía ser un pollo al curry. Esme salió de la cocina junto a Carlisle, ambos tomados de la mano. Cuando mis padres lo notaron, hicieron lo mismo, prueba de que su amor era tan falso como las uñas de mi madre o su color de cabello.

Edward presentó a nuestros padres mutuamente y nosotros fingimos no habernos visto ya que no habíamos cumplido el acuerdo cuando Edward estuvo en mi habitación.

Esme nos invitó a pasar a la mesa. Carlisle ocupó la silla de la cabecera en la gran mesa rectangular de los Cullen y le hizo un gesto a Charlie para que tomara el otro lado. Esme se sentó junto a su esposo y junto a ella, Alice. Al otro lado de Carlisle se sentó Edward y yo a su lado. Mi madre ocupó el lugar entre Charlie y yo completando la mesa.

Esme levantó las tapas que cubrían la comida en el centro sonriendo de aquella forma dulce y maternal que ella poseía, se notaba un poco nerviosa, como si temiera que despreciáramos su comida, sin embargo yo sabía perfectamente que su comida era deliciosa.

-Sírvanse lo que gusten –dijo arrugando un poco sus ojos verdosos. Esme era una mujer muy hermosa, tenía la cara en forma de corazón que reflejaba perfectamente su carácter cariñoso.

Carlisle, un hombre de cabello rubio platino y ojos ambarinos fue el primero en comenzar a servirse. Colocó porciones moderadas de pollo y una ensalada bastante exótica en su plato y luego nos hizo un gesto de invitación.

Los demás comenzaron a servirse, mientras yo esperaba un poco, los nervios me golpeaban en el estómago, razón por la cual el hambre se me había aplacado.

Edward se sirvió muy poco, él era muy cuidadoso en cuanto a lo que comía, y a ninguno de los Cullen les gustaba mucho la carne, eran casi vegetarianos, comían pollo y pescado ocasionalmente, pero en su mesa siempre reinaba el tofú y las ensaladas.

El cabello broncíneo de Edward, así como sus ojos daban clara muestra de que era hijo de su padre. Los ojos de Carlisle era más oscuros, y sus párpados mostraban ligeramente ya su edad, a pesar de que era un padre joven, su trabajo lo extenuaba mucho, ya que un médico trabaja las veinticuatro horas del día por más que no fuera su turno.

Charlie se veía mucho más viejo que él, porque ciertamente lo era. Las arrugas alrededor de sus ojos eran bastante notorias, así como las canas en su cabello negro azabache. Reneé por su lado, mantenía una frescura juvenil debido a las múltiples operaciones de estiramiento de rostro, las cuales se hacía en Washington, D.C para evitar que fuera el doctor Cullen su cirujano.

Alice, notoriamente no era parte de la familia, su cabello negro y corto en punta, la hacía parecer un pequeña duendecita, además de los finos rasgos de su cara. Sin embargo lo que la revelaba era el color plata de sus ojos. Su familia debía haber sido hermosa, ya que no se podía dudar de la belleza de esa mujer.

Parpadeé ya que tenía el gesto ausente por haberme dedicado a contemplar a cada uno de los que estaban en la mesa. Acerqué mi plato a la ensaladera cuando Edward tomó mi mano por debajo de la mesa, subiéndola hasta que nuestros dedos se entrelazaron sobre el mantel para decir a viva voz.

-Bella y yo nos vamos a casar…

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Bueno, aquí presentando una nueva historia, de verdad espero que les guste, porque como siempre lo hago con mucho cariño. Dejen comentarios (arriba de la entrada)
Lo más probable es que actualice los miércoles o jueves ^^

8 comentarios:

  1. AYY!!
    me encantó mucho, Alice su amiga, la descripcion de todo, te luciste :), pero no me gusto eso q Edward no kiera estudiar xD yo seria feliz con un medico y me reí mucho cuando llamó a Rose XD jajajajajajjaja!!!
    me encantó Robin y se que los demas capis van a estar muy muy buenos, un besito q estes bn BYEEEE ;***

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  2. Ahhh yo si ame todo!! nena!! todo!! todo!! todo!!

    Adore la sitacion... y sobre todo:

    QUE JAKE ROMPIERA LA ESCALERA!!!

    AHAHAHAHAHAHHAHA TE AMO ROBIN!!! ERES UNICA Y MAGNA!!!

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  3. gemelitaaaa, perdon por abandoonarte, mmm, bueno, me encanto la nueva historia y el capi de CC, eres genial, en serio, xP

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  4. pinta bien la historia! =)
    espero poder leer mas de este fic
    bss

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  5. robiiin disculpa !! me super encanto la historia *_* pero no entiendo algo...los cullen no son vampiros en esta historia ??? o se lo ocultaan a bella ??? xD iguaaal esta supeeer *_* pero quiero sabeeer para entender todo mejor *_*
    saludooooooooos
    escribes suppeer !!!

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  6. tengo la misma duada ek Mary son vampiros??? buneo segun entiendo no pero ke susece!!!!
    ke paso con jacob y edward y como ke renne sigue con charlie???

    fuera de esas dudas me encanto eres grande y me encanta tu trabajo enserio wow

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  7. wiiii!!! Me encantó! "Bella, si unos zapatos te gustan en una tienda antes de comprártelos, te los pruebas, ¿cierto?" xD Yo le hubiera dicho lo mismo!!!
    Como empecé tarde, puedo seguir con el otro! (atrazarse con las lecturas tiene su lado positivo!)
    Te adoro NTLS bb!!!
    Muchos besos!!!

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  8. esta historia me gustoo mucho con lo qe ya lei n_n
    me encanta como escribesxD
    me gustoo mucho qe edward&bella se vayan a casar ♥
    me encanto:D
    jaja & lo de rose & emeetxD
    jajaja
    sale chica besos♥

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Robin Wolfe