4 sept. 2009

Cuarto Creciente, Capítulo III

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Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
Summary: Secuela de Solsticio.
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Tarde pero seguro. Hey, aún es viernes :)
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Cuarto Creciente
Libro I: Bella

Capítulo III. Lágrimas en el parabrisas.

“Prohibiéndome recordar, aterrorizada por el olvido.”


Habían pasado tres días desde mi visita a Charlie, mi comportamiento había contribuido a que los Cullen me dieran un voto de confianza, aunque aún tenía mis restricciones, y de momento, lo prefería así. ¿Cómo podía dejar que alguien confiara en mí si yo no lo hacía?

Era casi un hecho que pasaría una temporada en Alaska, aún se debatía quiénes me acompañarían y quiénes se quedarían en Forks.

Una parte de mí, se alegraba de no tener que estar en Forks, cerca de tantos recuerdos…dolorosos recuerdos para ser exacta. Pero otra parte de mí, tenía miedo a olvidar, ¿qué haría yo si olvidara aquellos buenos momentos? No podía decir que fueran pocos, sólo me podía quejar de que no fueran los más vívidos.

Mi familia vampiro había seguido con sus actividades como siempre, Jasper aún mantenía cierta renuencia a mi unión a la familia, pero parecía más calmado por el autocontrol que había mostrado –aunque él y Emmet seguían haciendo apuestas –Edward era quien seguía manteniendo cierta distancia, aún no sabía exactamente el motivo de ello, pero me alegraba saber que Alice era la amiga que había sido durante mi vida.

Precisamente acabábamos de revisar su armario y empacar la ropa que ya había sido utilizada en cajas para ser donadas a caridad. Aquello me había mantenido entretenida y alejada por un momento de recuerdos tortuosos; pero ahora la casa se encontraba en completo silencio, ya que Alice, Carlisle y yo éramos los únicos allí. Comenzaba a sentir un poco de claustrofobia, causada no por el encierro –como es lógico –sino por la falta de sonidos.

-Alice, voy a salir –dije a la pequeña duendecillo que estaba sentada con la mirada ausente, espiando el futuro de alguien seguramente.
-¿A dónde?
-Sólo quiero dar un paseo.

Rebuscó en una gaveta y sacó un juego de llaves.

-Ten, lleva el auto de Carlisle.
-No, caminaré.
-¿Es que estás loca? Llévate el auto –dijo en un tono que me hacía imposible refutarla.

Tomé las llaves y me dirigí al garaje. El auto encendió las luces e hizo un sonidito cuando le di al botón de la alarma.

Abrí la puerta y entré. Tenía mucho tiempo sin tomar el volante y no sabía exactamente si podría conducir este auto. Giré la llave en el contacto y me encaminé fuera de la mansión. Se sentía bien hacer algo distinto, y tan humano como conducir. No tenía idea del rumbo exacto que tomaría, y eso no parecía preocuparme.

Era un día gris y frío típico de Forks, pero a medida que conducía a través de los verdes bosques, me parecía que el ambiente era más tétrico. Entonces supe por qué, me hallaba en el lugar exacto donde el auto se había estrellado contra mí. Estaba en el preciso lugar donde todo había ocurrido. Donde yo había muerto, o algo así.

Estar allí me ponía los pelos de puntas, primero porque no estaba segura de no estar en los límites de La Push, y si así era, rogaba a Dios que los licántropos entendieran. Y segundo, porque avivaba las memorias de aquel 17 de diciembre. Venían a mí las imágenes como una presentación de diapositivas, y aún peor que las imágenes, venían los sonidos, golpeándome con fuerza. La voz de Jake, la de Seth, y mis gritos internos que intenté emitir sin éxito.

Luego venía algo peor, podía sentir el calor de Jake sujetándome, como si él estuviese ahí. Pero no estaba…Jacob no estaba. ¿Qué había pasado con lo que éramos? ¿Ya no podríamos ser nada porque ahora éramos enemigos mortales? Maldición, yo estuve ahí, él estuvo ahí cuando dijo “por siempre y para siempre” ¿Es que sus palabras no valían nada? ¿O siempre estuvo bromeando? ¿Es que nunca me amo? Porque yo sí lo hice, yo lo amé y lo amo. Y dudaba mucho que dejara de hacerlo.

¿Había estado lloviendo todo este tiempo? Sentía como si la lluvia cantaba mis sentimientos; era como si las nubes se compadecieran de mis ojos incapaces de llorar, o de mi corazón incapaz de latir.

Condenada a vivir en la noche. Mi sol se había apagado, aquel sol para el que creí que no había eclipse se había apagado. Noche eterna, una noche oscura, en la que no brillaba ninguna estrella, ni siquiera una uña de luna.

Me quedé observando las gotas caer , parecía algo mejor que hacer que estar recordando –y más si mis recuerdos eran tan vívidos –podía escuchar perfectamente las gotas que repiqueteaban en el techo, en el vidrio trasero y podía ver perfectamente las que caían en el parabrisas, así que decidí contarlas mientras caían. Me dediqué a aquello durante al menos quinientas gotas.

La frustración y la nostalgia no se iban. Apreté mis manos entorno al volante, preguntándome si sería capaz de deformarlo, no tenía control real de mi fuerza. Y una vez más me sentí desdichada.

«Por siempre y para siempre» Lo había dicho, y lo había repetido. Me había jurado que seríamos siempre el uno para el otro, que nada nos separaría…ni siquiera los chupasangres. Y sin embargo, allí estaba yo: sola. ¿Y él? No tenía idea de dónde estaba.

Genial, ahora me sentía egoísta y estúpida. No había sabido nada de Jake. Y no me había puesto a pensar en él sino era para decir ¿por qué no me dejo morir? En mi primer encuentro cercano con la muerte, Jake era todo en cuanto había pensado, en cómo él viviría sin mí. ¿Cómo rayos lo estaba haciendo? Seguro que no con mucha más facilidad que yo. La imprimación, el amor… Suspiré, derrotada.

“Jacob” musité haciendo que mi pecho ardiera, ¿dónde estaba? ¿Cómo estaba?

La lluvia comenzó a caer con mucha más fuerza, me parecía que caía dentro del auto, ya que sentía como rodaban por mis mejillas y caían a mi cuello; pero el interior del auto estaba seco y las gotas seguían golpeando en el parabrisas.

Mi innecesaria respiración se convirtió en un jadeo entrecortado. Maldecía mi existencia como nunca lo había hecho con mi vida ¿Por qué? Me repetía constantemente sin saber cuál era el resto de la pregunta. Acerqué mi mano a mi rostro, mis dedos temblorosos entraron en contacto con una gota en mi mejilla. Un gemido incontrolable se emitió desde mi garganta, y mis mejillas se inundaron de… ¿lágrimas?

Sabía que era imposible, que los vampiros no lloran, pero allí estaba yo, una vampira…llorando. Mis ojos ardían y soltaban el llanto sin cesar.

Tal vez todo fuera producto de mi imaginación, porque tampoco podía apelar a que esto era un sueño. ¿Cómo podía estar llorando? Razones no me faltaban, pero…

La puerta del copiloto se abrió de un solo tirón, dejando entrar a una empapada Alice.

-Bella –musitó mientras escudriñaba mi rostro. –vamos, volvamos a casa.

Coloqué la mano en las llaves y sequé mi rostro con el dorso de la mano, mientras trataba de no respirar para evitar los jadeos y gemidos. Comencé a conducir lento, pero luego sentí la necesidad de acelerar. Sentía un nudo en la garganta, aquel que se forma cuando el llanto no logra salir.

-¿Cómo me encontraste?
-Debo tenerte vigilada. No puedo dejar que desaparezcas de mis visiones. Estabas muy cerca del límite, Bella.
-Lo suponía.
-Le diré a Edward que te enseñe hasta donde puedes llegar.
-Por favor –pedí.
-Estaba preocupada por eso… cuando te vi llorando.
-No estaba llorando, Alice.
-¿Ah no? –dijo con sarcasmo.
-No puedo llorar.

Ya se podía ver la gran casa blanca, Carlisle estaba parado en la puerta con cara de preocupación.

Entramos por el garaje, estacioné el auto y entramos a la casa. Carlisle ahora se hallaba dentro de la casa, con la misma cara de preocupación. Alice comenzó a hablar muy deprisa.

-Parecían lágrimas en todo sentido –anunció a su padre.
-Pero no pueden serlo. –dijo más para sí mismo que para nosotras. -Ven acá, Bella.

Avancé hacia donde estaba Carlisle y él pasó delicadamente un dedo por mi rostro.

-Bien, con esto me basta –dijo mientras observaba una gota en su dedo – ¡Parece que tienes un don, Bella! –dijo con aparente entusiasmo.
-¿Un don? –inquirí.
-¿El don de llorar? –dijo Alice incrédula.
-No lo sé. Es una suposición, ¿qué otra explicación puede haber?
-Que… hmmm… no tengo idea –dijo Alice.

Mi don era llorar. Vaya utilidad, nada de ver el futuro o escuchar los pensamientos de otros, sólo llanto, cómo si necesitara que mi vida fuera más miserable, la tristeza era mi don ¡Qué maravilla!

El resto de los Cullen comenzó a entrar de uno en uno desde el garaje. ¿Alice les habría avisado lo sucedido?
-¡Bella tiene un don! –dijo Alice muy entusiasta.

La primera en reaccionar fue Esme, que esbozó una media sonrisa. Edward mantuvo la mirada fija en mí y luego la desvió hacia su pequeña hermana.

-Ya sabía yo que eras la hermana prodigio –dijo Emmet acercándose a mí y dándome un abrazo de oso. Sin pensarlo enrollé mis brazos a su alrededor y cerré mis ojos, sintiendo aquel abrazo realmente cálido.

Pude sentir cómo su cuerpo se ponía más rígido, de seguro se hallaba confundido, pero Emmet era lo más cercano a un abrazo de Jake, un abrazo que me envolvía. El nudo en mi garganta se hizo más intenso.

-Todo está bien, Bella –susurró Emmet en mi oído.

Abrí los ojos para comprobar la reacción de Rose, ella era quien se había mostrado más atenta conmigo y no quería arruinar eso, pero ella no estaba prestando atención, sino que estaba hablando calmadamente con el resto de la familia.

Solté aire innecesariamente y con él se vino un gemido increíblemente triste. Acto seguido, mis ojos volvieron a crear el mar de lágrimas. Emmet se apartó ligeramente, sintiendo la humedad en su camisa.

-Esto sí que no me lo esperaba –dijo en tono irónico. Pensé que era una especie de burla, pero luego procedió, hablando aún más bajo –lo que daría Rosalie por llorar en mi hombro.

Me separé bruscamente, sentía mis ojos llenos de lágrimas aún.

-Lo siento –musité.
-No te apenes –dijo Rose separándose de los demás y caminando hacia mí –de todos los dones de estos anormales, el tuyo es el mejor.

Rosalie pasó un brazo por detrás de mí y me llevó al sofá. Allí me acuno en su regazo, acariciando mi cabello y mi rostro.

-Emmet tiene razón, eres la hermana prodigio.

Emmet se sentó junto a Rose, acariciando su brazo libre. –Todo estará bien –susurró a las dos.

-o-
No sabía cuánto tiempo había pasado, pero de todas mis horas como vampiro, aquellas habían sido las mejores. Me sentía en brazos de mi madre, triste por alguna cosa sin sentido. Y me preguntaba si en realidad no era así, si toda esta tristeza no tenía sentido alguno.

El llanto había cesado, pero mis ojos habían quedado ardiendo, algo típico después de tanto llorar.

Alice había estado dando vueltas como loca por toda la casa, diciendo uno que otro disparate, dándole besos a Jasper en momentos ilógicos y llamando a Carlisle cada cinco segundos.

Edward se había dedicado a leer un libro de quién-sabe-qué-año, mientras Jasper andaba mandando olas de tranquilidad, que por una vez parecían estar haciendo efecto ¿o era el “cálido” abrazo de Rose? Estaba más segura de que era lo segundo.

Esme se había sentado a tejer algo que de momento no tenía forma aparente, mientras Carlisle se hallaba en el teléfono, marcando, hablando, colgando. Parecía ya una rutina aprendida.

Rosalie y Emmet seguían en sus posiciones, a mí lado, acunándome como si fuese su hija.

-¿Irás a Alaska, Emmet? –preguntó Edward levantando la mirada de su libro.
-Es grosero espiar la mente de los demás –dijo Emmet en tono gracioso.
-Lo sé. Tengo un costo alto que pagar –respondió rodando los ojos.
-Si Rose va, yo iré –dijo Emmet tomando la mano de su esposa.
-Yo iré –dijo ella segura.
-Creo que eso responde tu pregunta, hermanito.

Suspiré. Me hallaba bien, sólo bien, no “muy bien” o “genial”, porque estaba sintiendo una clase de cariño diferente, un cariño fraternal que nunca había disfrutado, pero veía a Emmet estrechar sus dedos con los de Rose y mi pecho ardía. Como deseaba estrechar mi mano con la calidez de Jacob. Sentir sus brazos a mi alrededor. Suspiré una vez más.

Alice seguía dando vueltas por aquí y por allá. “No hay tiempo” decía entre una y otra frase.

-Emmet, Rose, tú y yo –dijo señalándome -¿alguien más se apunta al viaje? –dijo mirando a Jasper y Edward. Ninguno respondió –sí, ya lo sabía, pero me gusta confirmar.
-¿Por qué Alaska ahora es tan urgente? –pregunté a Rose en un susurro.
-Carlisle y Alice creen que Eleazar será de mucha ayuda.

¿Eleazar? No sabía quién era o por qué sería de ayuda, pero ya no tenía ganas de saber más. Sonreí a Rose y a Emmet y ellos devolvieron la sonrisa.

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Qué rápido llegamos al prefacio ¿no? n_n ¿fue demasiado triste? jejeje
Comentarios ¿sí? ^^
Si te sientes triste, te recomiendo este oneshoot con el que yo me reí mucho
http://www.fanfiction.net/s/5042408/1/De_donde_vienen_los_bebes es de Analu Cullen, pero antes, me tienen que dejar comentario

9 comentarios:

  1. pues me encanta tu historia si es triste pero asi esta increible ya espero el proximo cap
    att.yaz

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  2. AHHH Mi corazon!!!! pobrecita de mi Bella!!! Puede llorar... eso es una bendicion, tiene mucho dolor en el pecho y es bueno sacarlo.

    En serio que millones de besoos y gracias!! de verdad. Esta historia me tiene atrapada! TE AMO ROBIN!

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  3. Buenisimo! Me encanta que pueda llorar! Demuestra lo muhco que lo queire a Jake! Nunca se me hubiera ocurrido un don asi... es un don? no puedo esperar a que vean a Elezar!!!
    Muchos Besos!
    Naty Celeste

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  4. Robin!!! =D
    Espero que estes super bien!
    Qe bueno que subiste capitulo! =)
    Me esta encantando demasiado esta historia, enserio que esta genial, pobre Bella la verdad este capitulo si esta muy triste y espero que en el futuro mejore...
    Pero eso de poder llorares...Wow nunca me lo hubiera imaginado asi entiendo mas la imagen de la historia xD Jejejee
    Bueno en fin me despido...

    Besos y abrazos, cuidate!!

    Valentina

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  5. Linda, cuando piensas publicar mas capis? mira ke me desespero (:

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  6. Esta super lindo el cap.
    oww... bella llora,
    yy, que a pasado con jacob:/
    como estara?
    se veran pronto?
    bueno, esperando con ansias
    el siguiente capitulo:D

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  7. ROOBBIN!!
    antes que todo gracias por promocioanr mi concurso *-*, eres la mejor :), y sobre tu fic, ay pobre Bella, como debe ser su dolor como para poder llorar, se me vino a la mente la escena de "Entrevista con el vampiro" cuando Loui llora por la muerte de claudia *-*, si no la has visto, corre a verla xD jajajajaja
    muy buen cap., y me encanto como Bella se refugio en Emmett, es tan cariñoso a su manera, pero q onda Edward? no me digas q le gusta Bella Ö, jajajaj quiero mas capis, un besito q estes bn BYEEE ;***

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  8. Oooh, pobre Bella, encima de que ya está bastante mal porque no lo puede ver a Jacob, ahora tiene el 'don de la tristeza' como bien dice ella. Ojalá lo vea pronto, y me generaste una duda... en qué la ayudará Eleazar? :O. Fiel a tus escritos, un beso enorme, tu lectora Azul :)

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  9. si estuvo trizte:(
    & leere el oneshot qe dices
    jaja
    pero lobueno es qe puede llorar:)
    se sentira mas humanaa
    & sigo insistiendoxD
    qe se enamore de Edward:D
    jaja oo mejoe qe sea como tu qieres:$
    besos♥

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Robin Wolfe